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Persiguiendo sueños

Persiguiendo sueños
Foto: Amparo García Iglesias

La ventanilla del avión permitía ver la parte urbana, los edificios y monumentos históricos, así como la rural, los campos y cultivos.

Elsa retrocedió con nostalgia muchos años atrás, cuando era pequeña y sus manos doblaban con cuidado el papel para crear un comecocos. Un pequeño cuadrado mágico o adivinador que con cada pregunta prometía una respuesta: ¿Cuántos hijos vas a tener? ¿Dónde viajarás cuando seas mayor? La respuesta preferida a esta última pregunta era Venecia.

Sin apenas saber dónde se encontraba situada la ciudad, Elsa tejía un mapa de futuro llenando sus manos de ilusión y esperanza.

Crecer no significó olvidar a aquella niña de ojos brillantes y corazón inquieto que vivió en un entorno sencillo, donde los días se llenaban de aventuras improvisadas con sus amigas, sino llevarla consigo, honrando su curiosidad y su fe en algo que estaba lejos de alcanzar.

Lo que alguna vez fue un pensamiento difuso se había convertido en una realidad tangible.

Hoy estaba allí, en Venecia, aquel lugar donde, cuando caía la tarde y las góndolas dormían, reinaba el silencio y la paz. Ver el reflejo de la luna en el agua y su resplandor a través de los puentes la emocionó y la llevó a pensar en el mosaico de esfuerzos, de caídas y de pliegues imperfectos que conlleva la vida.

La perseverancia implicó autocontrol y resiliencia. Fue la responsable de mantener la capacidad de esfuerzo y determinación frente a las adversidades. Se trata de una cualidad fundamental que se apoya en la motivación intrínseca e impulsa a superar obstáculos y alcanzar tus metas, incluso cuando el camino se torna difícil.

No hay límites para lo que quieres crear. Estar allí, en aquel paraíso, era la prueba de que los sueños, cuando se persiguen con lucha y persistencia, se convierten en el suelo que pisas.

La historia de Elsa muestra cómo su fortaleza transformó un deseo infantil en un triunfo inspirador, recordando que los sueños, aunque son frágiles como el papel, no son solo fantasías pasajeras, sino semillas que, con esfuerzo y dedicación, pueden florecer en realidades extraordinarias.

Cuando las voces de tu alrededor te digan que debes ser una persona práctica y no puedes vivir de ilusiones, intenta ver los consejos desde fuera y no te alejes de tu objetivo.

Cuando tu interior late, ten el coraje de dar un paso más hacia lo que anhelas. Si te esfuerzas en cada pequeño desafío, estos se convierten en un acto de resistencia, siendo una oportunidad para desarrollar la motivación y el crecimiento personal.

¿Cuál es tu Venecia?

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