A más de metro y medio de distancia y mirado así de reojo, imaginaos una mezcla entre José Luis López Vázquez y Daniel Rabinovich de ‘Les Luthiers’. En mi humilde opinión, dos grandes actores, dos cracks de su oficio que nos han dejado un legado genial. Solo pretendía añadir un poco de chicha a esta presentación de uno de los que están entre los más grandes de los más grandes del mundo del vino. No se cumplen años de su nacimiento ni hace meses justos de su fallecimiento, pero hay personajes que merecen seguir dándose a conocer sea el día que sea.
Aunque luego pasemos a su currículum vitae, me parece importante empezar por otra parte, porque Gerard Basset une toda una retahíla de perfeccionismo y galardones con lo más básico e inseparable del mundo del vino: que existen consumidores de todo tipo y todos ellos imprescindibles. Desde el más básico y conservador en su forma de disfrutarlo hasta el coleccionista más recalcitrante, pasando por el hedonista o el conocedor medio de este producto. Un francés, adoptado por el Reino Unido que empezó fregando platos y por puro estereotipo acabó desviándose hacia el servicio del vino.
Ahora sí, los títulos que haya ganado no lo son todo, pero siempre son un reflejo de parte del trabajo e incluso de los logros desconocidos de una persona. Estamos hablando de una persona que en el momento en que dejó este mundo era el único que reunía tres de los más importantes reconocimientos en su área: Master Of Wine, Master Sommelier y Wine Master Of Business Administration, que reúnen lo más alto con relación al vino, al vino en el entorno de la gastronomía y a la administración empresarial. Además, contaba con otros reconocimientos, como el de la International Organisation Of Vine And Wine. Para hacerse una idea, algunos de estos premios los tienen menos personas en el mundo que astronautas hay. Y para no alejarle del resto de los mortales, él mismo decía que para entender y amar al vino primero había que entender y amar a las personas, para saber cómo dar con el placer que el producto adecuado podrá proporcionar.
La metáfora no es suya, pero la usó al comparar el vino con otros placeres como la música: no es necesario saber solfeo para poder disfrutar un disco, un concierto o una canción como ‘Gimme Shelter’ de los Rolling Stones. Si luego estás interesado en profundizar sobre cómo se elabora y expresa un vino para ser selectivo o por gusto, perfecto; pero de principio puedes perfectamente saber si algo te emociona por su frescura, por su aroma afrutado, por su potencia…
Su familia no tenía tradición bodeguera ni había grandes restauradores; era un desconocido en una tierra extraña y sigue siendo realmente desconocido en comparación con toda la obra que realizó. Un profesional al que me hubiera gustado conocer para hablar de vino y para que me explicase cómo se hace todo esto y llevar una vida normal. Alguien que llama a su hijo Romané merece estar aquí hoy. ¡Salud!
