Miles de huellas mojadas recorren a la velocidad del viento los pasillos oscuros y silenciosos que pronto se convertirán en testigos de anécdotas para el recuerdo de una gala más que especial.
Llega el día esperado y todo parece estar bajo control a pesar de los nervios de pequeños contratiempos de última hora.
Yo llego nueva al equipo y con mucha ilusión, pero un poco desorientada. Para los que no me conozcan padezco una enfermedad llamada retinosis pigmentaria, por lo que tengo visión túnel, ceguera nocturna y manchitas en mi retina.
¡Faltan horas para la gran gala y comienza la función!
Enrique es el gran ausente por problemas de salud y los más veteranos echan de menos su presencia.
José Antonio Lagar parece que quiere batir un récord y casi se le puede ver sobrevolar los pasillos del Palacio de Congresos en silla de ruedas (por un momento me recordó una escena de ET).
Una llamada anuncia la ausencia de la artista estrella de la celebración; Sole Giménez comunica estar indispuesta y no puede viajar. Mamen (la chófer del evento) regresa de Madrid con los asientos vacíos.
¿Y ahora qué? Pues a improvisar un final a contrarreloj. Por suerte todos son grandes artistas y el final superó expectativas, con Mili Vizcaíno y la Orquesta de Extremadura.

Las presentadoras son las primeras en llegar a camerinos para peluquería y maquillaje, y entre risas y bromas llegan los esperados chicos del catering ¡Qué rico todo, y qué hambre! Pero nos quedamos con las ganas, porque deciden llevarlo todo a los camerinos individuales; aquella situación provoca chistes y carcajadas que hacen olvidar los nervios.
Faltan dos horas y yo tengo una labor importante; desde lo más alto del auditorio, junto al equipo de sonido e iluminación, seré la mediadora entre la regiduría de Canal Extremadura y ellos. Tan solo tengo que seguir las pautas que me vayan dictando y contrastar el guion, añadiendo un final aún por definir. Todo parece sencillo hasta que les comunico, ya sentada junto a ellos, que soy casi ciega cuando se apagan las luces. Aún recuerdo sus caras de pánico.
Todo salió perfecto con el apoyo de unos y otros, gracias a un personal humano y solidario y que tiene presente la inclusión, y así lo han demostrado dando oportunidad a personas como yo a formar parte de una noche mágica.
