‘Trujillo, ciudad en gestación: historia y expansión desde sus orígenes al siglo XVI’, elaborado junto a Raúl Gómez Ferreira y editado por Tau editores, ayuda a comprender la formación histórica del paisaje urbano de Trujillo desde una perspectiva de larga duración.
El libro propone un recorrido riguroso y profundamente interpretativo que trasciende la mera descripción cronológica para adentrarse en los procesos que han modelado el territorio y la identidad de la ciudad a lo largo de milenios.
A través de una estructura organizada en grandes bloques históricos (desde la Prehistoria hasta el siglo XVI) se articula un relato en el que arqueología, urbanismo e historia dialogan para explicar cómo cada etapa dejó su huella en la configuración actual de la ciudad. La obra se convierte en un ejercicio de lectura del territorio como palimpsesto, donde las distintas capas temporales no se sustituyen, sino que se superponen y se reinterpretan.
Este libro tiene una doble vocación: por un lado, reconstruir la evolución material del poblamiento a partir de evidencias arqueológicas y documentales; por otro, interpretar esos cambios como expresiones de relaciones sociales, económicas y políticas. Esta combinación convierte la obra en una herramienta no solo para especialistas, sino también para quienes quieren comprender la ciudad como un organismo vivo en constante transformación.
El territorio como clave para entender la ciudad es la premisa que articula esta obra, que convierte a Trujillo en un caso paradigmático para analizar cómo se construye históricamente un espacio urbano.
El libro plantea una lectura en capas; desde los primeros grupos humanos que ocuparon enclaves estratégicos atraídos por recursos naturales hasta la expansión urbana más allá de las murallas en la Edad Moderna, cada periodo aporta una pieza al complejo mosaico de la ciudad.
La investigación desmonta la idea de que la historia urbana comienza con la escritura. Mucho antes ya existía un territorio dinámico, condicionado por factores ambientales y estratégicos. Los restos arqueológicos (herramientas, cerámicas, estructuras funerarias) revelan una ocupación continua que responde a la lógica de adaptación al medio.
El salto a la época romana marca un punto de inflexión. El territorio se integra en una red más amplia, Hispania. La romanización introduce orden, infraestructuras y una nueva lógica económica. Calzadas, parcelaciones agrarias y núcleos organizados redefinen el espacio. Pero no se trata de una ruptura total, sino de una transformación que reutiliza lo existente; Roma no inventa el territorio, lo reorganiza.
La Edad Media emerge como un periodo decisivo. Trujillo deja de ser solo un enclave estratégico para convertirse en un espacio complejo donde se articulan defensa, vida cotidiana y poder. La triada fortaleza-medina-concejo resume esta evolución. Primero, bastión militar en época islámica; después, núcleo habitado con funciones económicas; finalmente, centro político tras la integración en el reino castellano. Cada fase se apoya en la anterior, generando una continuidad que explica la singularidad urbana.
Con la expansión extramuros a partir del siglo XVI la ciudad rompe sus límites tradicionales y se adapta a nuevas realidades económicas vinculadas al mundo atlántico. Surgen barrios, conventos y espacios productivos en un crecimiento orgánico, desigual, pero revelador. La ciudad se abre, y en esa apertura se evidencian también las diferencias sociales.
En conjunto, la obra defiende que el territorio no es estático, sino el resultado acumulativo de decisiones humanas. El resultado es un libro inédito que trata temas originales y que ofrece una lectura que no solo explica el pasado, sino que invita a mirar el presente con otros ojos.
Entender la ciudad es entender las huellas que la historia ha dejado en ella. Y en ese ejercicio, el territorio se convierte en memoria viva.