Juan Leal lleva tres décadas construyendo una trayectoria que combina oficio, inquietud creativa y capacidad de evolución constante. Desde Badajoz, ha convertido la peluquería en un espacio donde conviven la técnica, la innovación y una forma muy personal de entender el trato con el cliente, siempre con la mirada puesta en la formación, la excelencia y el detalle.
Habitual colaborador de los Premios Grada para el estilismo de presentadores y artistas, su perfil trasciende el del profesional de salón; también es formador, referente para marcas internacionales y un embajador orgulloso de Extremadura allá donde trabaja. Esa mezcla de proximidad y proyección, de raíces firmes y vocación global, define a alguien que ha sabido crecer sin dejar de reconocerse en su origen ni en la relación cercana con quienes confían en él.
¿Cómo inició su trayectoria en el mundo del estilismo en Badajoz y qué le motivó a emprender?
En 2026 celebro 30 años de profesión. Comencé con la inquietud de quien entiende el cabello como una forma de expresión artística. Mi carácter sumamente extrovertido me empujó a buscar un contacto directo con el público, y emprender mi propio estudio fue la única manera de dar rienda suelta a mi visión: unir la técnica más avanzada con un trato humano y vibrante.
¿Cuáles han sido los hitos más importantes en estas tres décadas de trabajo?
Sin duda, pasar de ser un salón local a un referente internacional. Mantenerse 30 años en la cima exige una metamorfosis constante. Otros hitos son mi consolidación como director de formación para marcas globales, así como nuestra presencia fija en la prensa nacional (Hola, Telva, Lecturas, Mujer de Hoy, Inside…). Pero el mayor hito es seguir siendo ‘Juan el peluquero’ para mis clientes de toda la vida mientras viajo por el mundo.
¿Qué servicios marcan la diferencia en su estudio?
Nuestro sello es la personalización absoluta. Técnicas como el ‘Glass Hair’ (ese acabado espejo tan buscado) son posibles gracias a la biotecnología que traemos directamente de los centros de innovación europeos. No vendemos cortes; vendemos diagnósticos basados en la salud capilar y la moda de alta costura.
¿Cómo combina su rol de ‘hair coach’ y educador con el trabajo diario?
Para mí es vital, nunca dejaré de ser peluquero de salón. El contacto diario con mis clientes me mantiene real. Mi papel como educador y director de formación de productos me apasiona porque me obliga a aprender constantemente; incluso aprendo de los profesionales a los que yo formo. Esa energía y esos conocimientos nuevos son los que mis clientes reciben al sentarse en mi sillón.

Su cargo de representación le lleva por todo el mundo; ¿cómo se retroalimentan estas facetas?
He tenido la fortuna de trabajar en Nueva York y Australia, y visito regularmente las sedes de nuestras marcas en Estocolmo (Suecia) y Hamburgo (Alemania). Además, dirijo toda la parte de formación en Portugal. Esta proyección internacional da prestigio a mi estudio en Badajoz, pero mi ciudad, mi equipo y mi local son mi refugio; ellos me aportan la estabilidad necesaria para saber que, por muy lejos que llegue, siempre tengo un hogar al que volver.
¿Lleva a Extremadura por bandera en sus viajes?
Siempre. No solo por compromiso, sino por orgullo. Hago ‘Marca Extremadura’ en cada rincón del planeta. Me encanta que en Nueva York o en Suecia sepan que el profesional que les habla viene de Badajoz. Llevo mi tierra grabada en el ADN y la defiendo como el mejor escenario para emprender.
¿Qué papel juegan en su negocio el marketing digital y las redes sociales?
Son fundamentales. Mi extroversión me ayuda a comunicar de forma natural. Las redes son mi escaparate mundial; nos han permitido que una revista nacional o un cliente de otra ciudad nos descubra. Pero detrás del marketing tiene que haber un trabajo impecable de 30 años que lo respalde.
Como colaborador habitual de los Premios Grada, ¿qué le aporta este vínculo?
Es un orgullo inmenso. Llevo muchos años colaborando con la revista Grada y cada edición es una lección de vida. Participar en los Premios Grada me ha permitido conocer a personas que me han inspirado profundamente a superarme ante las adversidades. Me han enseñado que, más allá de las capacidades o discapacidades que cada uno tengamos para afrontar el mundo, lo que importa es la voluntad. Son personas que, ante cualquier dificultad, siguen adelante, y esa es la mayor inspiración que he recibido en mi carrera.
¿Qué diferencia hay entre la calma del estudio y el estrés de un camerino en directo?
¡Es la noche y el día! En el estudio controlo cada segundo. En el camerino de los Premios Grada, con presentadores y artistas a punto de salir, es pura adrenalina. Ahí es donde mis 30 años de tablas me permiten ser resolutivo. Ese estrés es maravilloso porque te obliga a dar lo mejor de ti en tiempo récord bajo los focos.
¿Cuáles son sus planes de futuro?
Seguir innovando, seguir llevando la formación a lo más alto y que mi estudio sea siempre un laboratorio de tendencias. No quiero dejar de aprender nunca.
¿Qué consejo daría a los jóvenes emprendedores en Extremadura?
Que se formen sin descanso y que nunca pierdan la humildad. Yo tengo una frase a modo de brújula: “Nunca se me puede olvidar quién soy ni de dónde vengo para saber exactamente a dónde tengo que llegar”. Si tienes claro tu origen, el techo no existe.
