Un equipo interdisciplinar del Instituto Universitario de Investigación para el Desarrollo Territorial Sostenible (Interra) ha publicado el artículo ‘Evaluación de alta resolución de una ladera afectada por un flujo de derrubios 3 años después de un incendio forestal’, en el que estudia la dinámica de un deslizamiento de grandes dimensiones ocurrido en diciembre de 2019 en la Reserva Natural de la Garganta de los Infiernos (Cáceres), tres años después de un incendio que arrasó la vegetación de la zona.
En concreto, ha analizado de manera detallada los cambios en la topografía de la montaña a lo largo del tiempo mediante el uso pionero de tecnología Lidar, un escáner láser de alta resolución instalado en un dron, y algoritmos 3D.
“La disponibilidad de datos antes y después del deslizamiento no es muy común, ya que resulta muy difícil predecir dónde y cuándo va a producirse. En esta investigación hemos utilizado datos propios, adquiridos con dron y sensor Lidar, y datos del Centro Nacional de Información Geográfica”, explica el autor principal del estudio, Álvaro Gómez. “La combinación de estos datos nos ha permitido conocer con exactitud cómo era la vertiente antes del incendio (topografía y vegetación) y cómo ha ido evolucionando tras este”, añade.
Los modelos tridimensionales generados permiten comprobar que, aunque inicialmente las raíces de las plantas muertas mantienen cierto agarre mecánico en el suelo, su posterior descomposición genera una debilidad crítica en el terreno que puede provocar peligrosos “flujos de derrubios” (aludes o deslizamientos de tierra y lodo). Además, se determina el umbral de precipitación mínimo con el cual este tipo de procesos se pueden producir.
“Nuestros datos indican que el evento que provocó el flujo de derrubios en la Garganta se localiza muy por debajo del umbral previamente establecido para la Sierra de Gredos en su conjunto. Mientras en condiciones normales se requería una tormenta de una precipitación improbable en nuestra región (323 mm acumulados en un día), tras el incendio bastó una precipitación relativamente común (96 mm en 24 horas) para desencadenar el deslizamiento estudiado”, señala Álvaro Gómez.

Analizar este evento concreto ha permitido comprender las alteraciones topográficas que ocurren tras los incendios y ser capaces de prevenir deslizamientos, inundaciones y otras situaciones de riesgo asociadas a la erosión del suelo y el agua.
Los científicos creen que la Administración debería establecer medidas para monitorizar en el tiempo la dinámica de zonas de montaña quemadas, así como acelerar la revegetación de estas zonas. “Los efectos nocivos de los incendios forestales pueden perdurar en el tiempo y alterar de forma permanente la topografía y la hidrología superficial de una vertiente”, concluye Álvaro Gómez.
La investigación se enmarca en el proyecto ‘Geocomes: Dinámica geomorfológica y conectividad funcional en áreas de montaña mediterránea’, financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación, la Agencia Estatal de Investigación, la Unión Europea y los fondos Feder.
Referencia bibliográfica:
Álvaro Gómez-Gutiérrez, Manuel Sánchez-Fernández, Susanne Schnabel, J. Francisco Lavado-Contador. ‘High-resolution assessment of a hillslope affected by a debris flow 3-years after a wildfire’. Catena, Volume 254, 2025, ISSN 0341-8162. https://doi.org/10.1016/j.catena.2025.108999
Fuente: Servicio de Difusión de la Cultura Científica
