Por si no había tenido suficiente con los días pasados en Barcelona con el Gran Premio de Fórmula 1, nada más llegar del mismo a Badajoz, y casi sin tiempo para reponerme, empezaba la actividad del motor.
En esta ocasión tocaba en mi tierra extremeña. Me refiero a la competición de rally de tierra con la Baja TT Dehesa de Extremadura, siendo puntuable para el Campeonato del Mundo FIM Bajas en motos, Campeonato FIM Europa de Bajas en motos, Campeonato de España de Rallyes Todoterreno en coches y Campeonato de España de Raids en motos; un rallye que ya se está convirtiendo en todo un clásico y que gracias a él conseguimos colocar a Extremadura en la elite del motor nacional e internacional.
Dicha prueba ha sido con carácter hispano-luso, porque la etapa prologo se celebró nuevamente en la comarca fronteriza del Alentejo. Sin embargo, la base estuvo situada en Badajoz capital, justo en el terreno donde se ponen los martes el mercadillo y más conocido como el antiguo Ferial. El recorrido del mismo transcurrió por los caminos de nuestra comunidad: Badajoz, Olivenza, Alconchel, Villanueva del Fresno, Oliva de la Frontera, Higuera de Vargas, Zahínos, Valencia del Mombuey, Barcarrota y Jerez de los caballeros, hasta completar un total de 460 kilómetros siempre volviendo a la base de Badajoz, donde además de descansar y arreglar las máquinas es desde donde se gestionó y controlo las verificaciones administrativas y técnicas.
Dicha prueba duro dos días, y en esas fechas (19 y 20 de junio), como ya era previsible hizo mucho calor, y entre eso y el polvo de los caminos aquello se convirtió en una prueba dura tanto para los participantes como para los que estábamos allí. Pero nada más lejos de quejarse, porque ya se sabe que sarna con gusto… y eso es amor puro por este deporte del motor. Dicha carrera fue organizada por el Motor Club Villafranca. Los ganadores fueron la pareja formada por Alejandro Martins y Nuno Morais.
Sin tiempo de reponernos de uno llega el otro, nada menos que todo un clásico extremeño, y ese no es otro que el Rallye de la Vendimia, que se celebró justo el fin de semana siguiente, los días 26 y 27 de junio. Se nos antojó un tanto raro que se celebrara en estas fechas porque por costumbre, y como su propio nombre indica, esta prueba siempre se ha celebrado en plena vendimia, o sea en septiembre, pero esta vez volvíamos a tener la buena noticia de que dicha prueba sería puntuable para el Nacional, por lo que para ajustar el calendario hubo que hacer algunos cambios, entre ellos la fecha.
Nuevamente y por tratarse de estas fechas y en nuestra tierra que es habitual, hizo mucha calor, pero como siempre no pudo ni con nosotros, ya que las curvas estaban a cuál con más gente, ni con los participantes, que acabaron muy contentos.
Todo transcurrió con normalidad y no hubo ningún incidente grave digno de nombrar, ni por parte del público, que mantuvo la compostura, ni de los participantes, más allá de abandonos mecánicos o alguna que otra salida.
Estuvieron hasta 40 equipos participando y fue el piloto alicantino Miguel Fuster con su Skoda Fabia Rallye 2 del Team Recalvi quien fue el ganador de la 55ª edición del Rallye de la Vendimia, una edición muy disputada y reñida en la pista, por lo que a los que estábamos allí nos hizo disfrutar y mucho.
Igualmente cabe destacar la larga y gran participación de los pilotos extremeños destacando entre otros a Antonio Luis Casimiro con su Porsche 997, o Carlos Gallardo con su Skoda R5, a pesar de que muchos abandonaron y se convirtió en una prueba un tanto dura.
Por último, me gustaría hacer una mención a un piloto ya veterano en este rally y que jamás se rinde, quien además este año tuvo una gran actuación; pero eso lo vamos a dejar para otro articulo porque aquí hay mucha y muy buena historia detrás. Me refiero, cómo no, a mi amigo Claudio Sánchez Rubio, más conocido en nuestro mundillo del motor como ‘Clau’. Enhorabuena, campeón, te mereces esto y mucho más.
Próximos capitulo: una historia de superación y de verdadero amor por este deporte.