El Archivo Provincial de la Diputación de Badajoz ha puesto a disposición de la ciudadanía y de los investigadores 37 libros de registro de niños expósitos y acogidos entre 1848 y 1928. La iniciativa pretende facilitar las búsquedas genealógicas y de antepasados, además de preservar y dar visibilidad a la documentación histórica procedente del Hospicio Provincial y la Casa Cuna.
Los documentos forman parte de la serie denominada ‘Expósitos y acogidos’, integrada dentro de los fondos benéfico-asistenciales conservados por el Archivo Provincial. La serie completa está compuesta por 32 cajas, 19 carpetas y 48 libros, con documentación fechada entre 1802 y 1991.
Las consultas relacionadas con el Hospicio Provincial y la Casa Cuna se encuentran entre las más solicitadas actualmente en el Archivo de la Diputación de Badajoz. La documentación permite investigar los orígenes familiares de personas que estuvieron vinculadas a estas instituciones y contribuye al conocimiento de su identidad y filiación.
La puesta a disposición de estos fondos persigue también garantizar su conservación para las generaciones futuras y favorecer su utilización en investigaciones de carácter histórico y científico. Además de las búsquedas genealógicas, los documentos pueden servir como fuente para estudios relacionados con ámbitos como la demografía o la etnografía.
Los denominados expósitos eran niños y niñas abandonados, normalmente por sus madres, en los tornos de los establecimientos de beneficencia ante la falta de medios o de condiciones adecuadas para hacerse cargo de ellos. Las causas del abandono podían responder a diferentes circunstancias económicas y sociales.
En los casos en los que se desconocía la filiación de los progenitores biológicos, la exposición del menor en un determinado lugar podía incluso influir en la asignación de su apellido. Los registros conservados constituyen así una fuente documental para reconstruir la trayectoria de estos menores y conocer las circunstancias vinculadas a su acogida.
El Hospicio de la Piedad, fundado en 1757, fue construido entre 1774 y 1780 en unos terrenos adquiridos previamente en el Campo de San Francisco, actual plaza de Minayo, junto al entonces Hospital San Sebastián.
La Diputación Provincial de Badajoz asumió en 1868 la gestión del Hospicio y las competencias relacionadas con la beneficencia, encargándose de la asistencia a personas pobres, huérfanos y enfermos hasta finales del siglo XX.
El antiguo edificio del hospicio se encuentra actualmente rehabilitado y funciona como espacio cultural y social bajo la denominación de El Hospital Centro Vivo.