Badajoz celebró una nueva edición de La Noche en Blanco, que volvió a transformar el casco histórico, las plazas, los museos y los espacios culturales en un recorrido abierto a la ciudadanía hasta bien entrada la madrugada. La edición de 2026 reunió una programación distribuida por distintos puntos de la ciudad y mantuvo el pulso de una cita ya consolidada en el calendario cultural pacense.
La jornada coincidió con el inicio del curso cultural de otoño y convirtió de nuevo el primer sábado de septiembre en una fecha marcada por la actividad artística y la divulgación del patrimonio. El centro histórico concentró una parte relevante de las propuestas, con presencia de público en el entorno de la plaza Alta, la Alcazaba, la plaza de España, el paseo de San Francisco, la plaza de la Soledad y las calles que conectan estos enclaves.
El Ayuntamiento de Badajoz coordinó una oferta gratuita integrada por conciertos, representaciones teatrales, danza, magia, exposiciones, visitas guiadas, talleres, actividades familiares, recitales y demostraciones artísticas. También abrieron de manera extraordinaria museos, edificios históricos, bibliotecas, salas de exposiciones y sedes de asociaciones, que se sumaron a una noche concebida para acercar la cultura a públicos diversos.
El patrimonio tuvo, un año más, una presencia central en el programa. La Alcazaba acogió visitas y actividades, al igual que otros lugares de referencia como la torre de Espantaperros, el Museo Arqueológico Provincial, el Museo de la Ciudad Luis de Morales, las Casas Consistoriales o los espacios situados en torno a la plaza Alta. Las propuestas guiadas permitieron divulgar la historia de una ciudad fronteriza cuyo trazado urbano reúne vestigios de distintas etapas históricas.
La convocatoria contó también con la implicación de asociaciones culturales, academias, librerías, colectivos artísticos y entidades sociales, además de profesionales de la gestión cultural. La elevada presencia de visitantes tuvo reflejo en la hostelería y el comercio de las zonas céntricas, especialmente durante las horas de mayor afluencia.
La Noche en Blanco se inspira en la Nuit Blanche de París, nacida en 2002, un formato que después fue adoptado y adaptado por numerosas ciudades europeas y de otros países.
