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La Escuela Borja Pinna acerca el boxeo a jóvenes con dificultades económicas

La Escuela Borja Pinna acerca el boxeo a jóvenes con dificultades económicas
Foto: Cedida
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La Escuela de Boxeo Borja Pinna, ubicada en Badajoz, permite entrenar durante todo el año sin pagar cuota a jóvenes cuyas familias atraviesan dificultades económicas. La ayuda está ligada a un compromiso que trasciende el gimnasio: asistir a clase, mantener los estudios y cumplir también con los entrenamientos. El propio Borja Pinna realiza un seguimiento de sus calificaciones y mantiene contacto con los padres con el objetivo de trasladar a su vida cotidiana valores que identifica con el boxeo, como la disciplina, el esfuerzo, la responsabilidad y la capacidad para afrontar las dificultades.

En la Avenida Juan Pereda Pila de la capital pacense se encuentra una escuela en la que el boxeo comparte espacio con buena parte de los elementos propios de un centro de preparación física. Tras la recepción se abren distintas zonas de entrenamiento distribuidas por las instalaciones. Hay un ring, máquinas de musculación, barras y material destinado al trabajo de fuerza, además de más de una decena de sacos repartidos por diferentes espacios. Fotografías, carteles y referencias a figuras del deporte completan unas paredes en las que el boxeo está presente en cada rincón.

Borja Pinna recorre las instalaciones después de conversar durante unos minutos sobre un proyecto que comenzó en 2015. Antes había sido boxeador amateur y había desarrollado su carrera profesional en la gestión de cadenas hoteleras. Finalmente abandonó ese sector para apostar por la apertura de una escuela de boxeo en Badajoz, una decisión que, recuerda, sorprendió entonces a quienes le rodeaban. Desde aquel comienzo ha buscado presentar el boxeo no exclusivamente como competición, sino como un deporte accesible a personas con objetivos muy diferentes.

De hecho, asegura que alrededor del 90% de sus alumnos no compiten. Quienes atraviesan la puerta pueden hacerlo simplemente para entrenar y conocer la disciplina, mientras que otros avanzan progresivamente hasta incorporarse al equipo de competición. La escuela dispone de grupos de iniciación, niveles avanzados, entrenamiento infantil y sesiones dirigidas específicamente a mujeres, además del trabajo con los púgiles que participan en campeonatos.

Incluido en esa estructura se encuentra un grupo de jóvenes procedentes de familias con dificultades para asumir el coste de la escuela. En determinados casos, Borja Pinna les permite entrenar sin pagar cuota para que puedan practicar boxeo.

“No pagan ninguna cuota durante todo el año y, a cambio, me tienen que traer las notas cada cierto tiempo”, explica. Borja Pinna pone el foco en el comportamiento, los estudios y la constancia; antes de adoptar la decisión conoce a los padres, observa la situación familiar y también valora el compromiso que muestra el alumno.

El seguimiento continúa una vez concedida esta ayuda. Los jóvenes deben acudir regularmente a los entrenamientos y mantener sus responsabilidades académicas. Para ello, el entrenador conserva el contacto con las familias. Si alguno falta a clase o aparecen problemas con los estudios, asegura que los propios padres se lo comunican. Esa relación crea una conexión poco habitual entre lo que sucede en el gimnasio y en el entorno educativo.

Durante la conversación matiza que se trata fundamentalmente de jóvenes procedentes de familias con una situación económica complicada. Su propósito es que esa circunstancia no les impida practicar un deporte que les interesa y, al mismo tiempo, utilizar el compromiso adquirido como una herramienta educativa.

Cuando explica qué quiere transmitir a los jóvenes, Borja Pinna destaca que “Aprenden a obedecer. Aprenden a tomar decisiones, aprenden a decir “por aquí no y por aquí sí” y aprenden también que todo esfuerzo tiene su recompensa”.

También intenta romper con una imagen del boxeo que considera especialmente arraigada años atrás. Cuando abrió la escuela, recuerda, todavía encontraba una percepción del pugilismo asociada a la violencia o a determinados ambientes sociales. Frente a ella reivindica su condición de disciplina deportiva reglada y la formación necesaria para impartirla.

En el caso de los menores los entrenamientos están adaptados. Borja Pinna explica que realizan ejercicios técnicos, trabajo físico, saco y simulaciones de combate, pero con una intensidad adecuada a su edad y sin que la competición sea una obligación. Algunos progresan hasta participar en campeonatos autonómicos o nacionales y otros permanecen en la escuela únicamente por la práctica deportiva.

Entre los jóvenes que avanzan hacia la competición Carlos Díaz se ha convertido en uno de los principales referentes de la escuela. Borja Pinna lo utiliza como ejemplo ante los más jóvenes no solo por sus victorias, sino también por el camino recorrido para alcanzarlas. Carlos Díaz ha pasado buena parte de su formación deportiva en la Escuela Borja Pinna y forma parte del boxeo español de alto nivel. En julio de 2026 se proclamó campeón de España de -50 kilos en los Campeonatos de España de Boxeo Olímpico celebrados en Badajoz, donde consiguió el oro frente a David Quiguango.

Sin embargo, cuando Borja Pinna habla de él pone tanto énfasis en las derrotas como en los títulos. “Carlos no ha ganado siempre. Carlos ha perdido muchas veces”, recuerda. Para el entrenador, precisamente ahí existe otra enseñanza que puede trasladarse a los niños: entender que perder después de prepararse para competir no tiene por qué significar que el esfuerzo haya sido inútil. “Cuando pierden boxeando están dando un paso adelante, porque realmente no se pierde, se aprende”, sostiene. Reconoce que transmitir esa idea no resulta sencillo a edades tempranas; la derrota puede sentirse inicialmente como un fracaso, pero su trabajo consiste también en conseguir que el deportista vuelva al gimnasio, analice lo ocurrido y continúe preparándose.

La implicación de las familias vuelve a aparecer en ese proceso. Los padres acompañan a los menores en desplazamientos y competiciones y forman parte, según Borja Pinna, de la vida cotidiana de la escuela. Durante la entrevista hablaba, por ejemplo, de los viajes con los jóvenes que comienzan a competir y de la presencia de sus familias en esos encuentros con otros clubes. Esa convivencia le lleva a definir el grupo como una pequeña familia creada alrededor del entrenamiento.

Los resultados deportivos también ocupan un espacio importante en la trayectoria del centro. En los Campeonatos de Extremadura de 2025, la escuela logró cuatro oros y tres platas y mantiene un equipo específico para los alumnos que deciden dar el salto a la competición. Pero Borja Pinna mide el crecimiento del proyecto también de otra manera: asegura que cuando comienza un nuevo curso llega a tener lista de espera para incorporarse a los grupos.

La competición, sin embargo, no ocupa la última respuesta de la conversación. Cuando se le pregunta qué debería aprender un niño en la escuela para que le resulte útil una vez que salga por la puerta, Borja Pinna menciona más allá del aprendizaje deportivo: “autoestima, confianza y sentirse bien con uno mismo”.

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