Una de las líneas de trabajo de Fundación La Caixa está centrada en dos grandes retos sociales: el envejecimiento de la población y el acompañamiento en la última etapa de la vida. Sus programas han llegado a más de 550.000 personas mayores, a las que ha ayudado a recuperar sentido y propósito, y a más de 80.000 personas con enfermedades avanzadas y sus familias, a través de atención psicosocial y espiritual durante el final de la vida y el duelo.
España cuenta con más de 10,1 millones de personas de 65 años o más, y se estima que en 2045 esa cifra superará los 15,9 millones. Por otra parte, a lo largo del siglo XXI la esperanza de vida ha pasado de 79 a 83 años; este alargamiento de la vida, sumado a los cambios en el modelo de familia y en los estilos de vida, dibuja un escenario más complejo en la vejez. Surgen preguntas que ya no son solo individuales, sino colectivas: cómo afrontar las transiciones vitales, cómo gestionar la soledad, qué sentido damos a esta etapa, con qué redes contamos, cómo queremos cuidar y ser cuidados, o cómo vivimos las pérdidas, la fragilidad, la enfermedad y el final de la vida.
Para dar respuesta a estos desafíos Fundación La Caixa ha reforzado el programa de Personas Mayores y el programa para la Atención Integral a Personas con Enfermedades Avanzadas. Con más de un siglo de trayectoria, el programa de Personas Mayores tiene como misión acompañar y facilitar una nueva etapa vital que merezca la pena ser vivida con conciencia, responsabilidad y sentido, disfrutando del presente y contribuyendo activamente a la sociedad. Las propuestas se centran en la mejora de la salud física, las competencias digitales, el desarrollo personal y las acciones comunitarias y creativas. Dentro de este marco, el programa Siempre Acompañados hace frente a situaciones de edadismo, fragilidad y soledad no deseada.
Por otra parte, el programa para la Atención Integral a Personas con Enfermedades Avanzadas nació en 2008 con el objetivo de mejorar la calidad de vida de las personas en situación de final de vida, atendiendo los aspectos emocionales, sociales y espirituales en hospitales, residencias y domicilios de toda España. El programa cuenta con 66 Equipos de Atención Psicosocial formados por psicólogos, trabajadores sociales, agentes pastorales y voluntarios, que contribuyen a mejorar dimensiones psicológicas (ansiedad, depresión, malestar, sufrimiento e insomnio), sociales (capacidad de relación y comunicación con la familia y el entorno) y consideradas esenciales (espiritualidad, dignidad, sensación de paz y de perdón, y grado de aceptación de la enfermedad). Además, a través de la Escuela de Cuidadores se ofrece acompañamiento a personas que afrontan el final de la vida en situación de soledad y a las personas cuidadoras no profesionales.
