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Alba Álvarez, Lidia Caldeira, Susana Mangut y Aurora Samino. Extremadura en femenino

Susana Mangut, Aurora Samino, Alba Álvarez y Lidia Caldeira. Foto: Carlos Criado
Susana Mangut, Aurora Samino, Alba Álvarez y Lidia Caldeira. Foto: Carlos Criado
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No podíamos permitirnos una sola entrevista en el ‘Perfil’ este mes. Acercarnos, aunque sea mínimamente, a la mujer extremeña requiere de una visión más amplia, de una panorámica más extensa, como la que nos ofrecen Alba Álvarez, Lidia Caldeira, Susana Mangut y Aurora Samino, cuatro mujeres trabajadoras, emprendedoras, aprendices de la vida y siempre dispuestas a ir más allá, a abrir caminos.

Es un reconocimiento muy merecido. Son cuatro mujeres, pero en su devenir diario representan a muchas más; a mujeres que no tienen una relevancia pública en su actividad, aunque son las que hacen posible la vida diaria, con su trabajo, con su esfuerzo, con su lucha por la igualdad y por los derechos de todos. Son mujeres, madres, esposas, hijas, hermanas, compañeras, nietas y amigas. Son la voz y la lucha de aquellas que no tienen voz, que sufren a diario por su condición de mujer.

Alba Álvarez nació en Deleitosa. Su primera obra literaria, ‘Las cinco letras de tu nombre’, sirve como exponente de sensaciones y vivencias de su etapa laboral. Este poemario se lo dedica a su padre, principal artífice de su afición a la lectura.

Lidia Caldeira, natural de Badajoz, trabaja su obra creativa principalmente con grafito y carboncillo, y también realiza fotografías. Sus obras llegan al espectador porque permiten vivir una historia allá donde, en teoría, solo deberíamos ver un paisaje corpóreo o un rostro.

La cacereña Susana Mangut es periodista, promotora Braille en ONCE Extremadura y mujer con discapacidad, aunque esto último no debería ser destacable en el siglo XXI. Ella pone su talento al servicio de audiolibros, cuentos narrados o actuaciones con coros; y, como mujer con muchas ganas de aprender, se está formando como actriz de doblaje. Donde haya una iniciativa solidaria no andará ella muy lejos.

Aurora Samino, emeritense, es cantante y solista del grupo ‘Swing Ton Ni Song’. Licenciada en Artes por la Universidad de Évora en la especialidad de Jazz vocal, ha representado a su universidad en el ‘Évora Jazz Fest’, y en 2019 interpretó el himno de Extremadura, acompañada por la Orquesta Joven de Extremadura, en el acto institucional del Día de la comunidad.

En la diversidad de sus trayectorias y talentos, Alba, Lidia, Susana y Aurora ejemplifican un mosaico vibrante de la mujer extremeña contemporánea. Su dedicación y creatividad representan a todas aquellas mujeres que, día tras día, sostienen el tejido vital de nuestra sociedad con su labor incansable y su lucha silenciosa. Son un recordatorio elocuente de que cada voz, cada historia, cada expresión artística, contribuye al enriquecimiento de nuestra región. Que este pequeño pero merecido reconocimiento sea también un tributo a todas las mujeres que, en su anonimato cotidiano, son las verdaderas protagonistas de nuestro tiempo.


Alba Álvarez Álvarez
Deleitosa (Cáceres). Escritora

El interés de Alba Álvarez por la escritura se avivó gracias a un profesor que tuvo en el instituto, Sebastián Díaz Iglesias. Ante situaciones un poco más complejas o complicadas de lo habitual siempre le proponía que lo escribiese; de esta forma fue aprendiendo, con el tiempo, a canalizar los problemas o lo que sentía en cada momento a través de la escritura. Pero fue su padre quien le descubrió la parte bonita de la literatura, al crecer viéndole siempre con algún libro entre manos.

Habitual lectora de diversos géneros literarios en las distintas etapas de su vida, afirma que conocer la poesía de Elvira Sastre fue clave; de hecho, tiene la percepción de que, desde que empezó a leerla, sin darse cuenta su forma de escribir también cambió.

Alba Álvarez. Foto: Carlos Criado
Alba Álvarez. Foto: Carlos Criado

¿Recuerdas los comentarios de tu familia, o de tus amistades, cuando decías que querías dedicarte a escribir?
Lamentablemente dedicarte a escribir hoy en día y poder vivir de ello es bastante complicado. La verdad es que el hecho de conocer que yo escribía fue una sorpresa para todos, incluso para mí, ya que llevo haciéndolo desde pequeña pero nunca me atreví a dejar que nadie leyera lo que escribía, porque al final lo que plasmaba en el papel eran sentimientos o hechos reales que para mí no tenían ningún tipo de valor literario, hasta que una noche mi padre lo leyó casi por casualidad y él fue ese impulso que dio forma a la idea de publicar un libro. Por supuesto, después de esto, las manos de familiares y amigos se sumaron a sujetar mi espalda para aumentar ese apoyo.

¿Qué nos puedes contar de tus próximos proyectos profesionales?
Me reafirmo en que poder publicar a día de hoy un libro siguiendo el proceso tradicional es bastante complicado. Mi primera obra, ‘Las cinco letras de tu nombre’, fue publicada mediante autoedición, lo que significa que tú tienes que costear todo lo que implica la publicación de un libro, desde el diseño de la portada hasta el interior de sus páginas, pasando por la distribución del mismo.

Hace varios años que tengo terminado mi segundo libro, ‘Ojalá no olvides’, y mi idea y lo que estoy intentando es poder publicarlo por otras vías que no sea de nuevo la autoedición.

¿Qué significa para ti el Día de la mujer?
He crecido en una familia llena de mujeres trabajadoras incansables. Mi madre ha sido mi ejemplo más cercano y bonito, sin bajar nunca los brazos para que en casa no faltase nada y estuviese todo perfecto.

Yo he tenido varios trabajos, y en todos ellos he tenido siempre buenas condiciones y derechos, que se deben a una lucha que empezó en 1907 en una fábrica textil en la que sus trabajadoras dejaron de conformarse, alzaron la voz, exigieron unos derechos igualitarios y, por ello, 129 de ellas perdieron la vida.

Ese fue el primer eslabón de una cadena a la que más adelante se sumarían también mujeres como Clara Campoamor, que luchó de forma incansable para que la mujer tomase sus propias decisiones y fuera más independiente, y trabajó para conseguir el derecho al voto de la mujer. Para mí, el Día de la mujer es un agradecimiento que no termina a todas y cada una de ellas.

¿Cómo consideras que está posicionada la mujer en el mundo de la literatura en Extremadura?
No considero que haya diferencias en la valoración en la literatura extremeña por ser hombre o mujer; ahora se mira más, o eso creo, y se tiene más en cuenta la historia que hay dentro de un libro que quién lo cuenta. Vivo y reciente ejemplo es el Premio Planeta 2021, que ganó ‘La bestia’, escrita por una ‘Carmen Mola’ que escondía tras ese seudónimo el nombre y apellido de tres hombres. Ellos declararon que fue casualidad, que barajaron varias opciones, nombres de varones, nombres extranjeros, etc. y que al final se decidieron por ‘Carmen Mola’. El premio lo ganó ‘La bestia’, independiente de que en su portada firmase una mujer y sus páginas hubieran sido escritas por tres hombres.

En Extremadura hemos tenido escritoras que hoy dan nombre a avenidas, como Carolina Coronado o Dulce Chacón. Os invito a leer a Encarna Jiménez, maravillosa escritora extremeña que ha creado historias preciosas.

¿Qué le dirías a una niña que quisiera dedicarse profesionalmente a la creación literaria?
Le diría que el mundo de la literatura es precioso; también que no será un camino fácil; pero, especialmente, le aseguraría que el esfuerzo merecerá la pena.

Y también le recomendaría que lea, sobre todo que lea, que se forme, que asista a talleres de escritura y que participe en todo lo relacionado con la cultura en lo que tenga oportunidad, ya que son experiencias enriquecedoras que crean grandes oportunidades y, además, la ayudarán a crecer como persona y artista.


Susana Mangut Ponce de León
Cáceres. Periodista

Susana Mangut no nació con un pan bajo el brazo, sino con un micrófono. La comunicación va intrínseca en ella, como persona extrovertida que adora la conversación y las relaciones sociales. De niña ya montaba programas de radio, de música, de entrevistas… y usaba su máquina Perkins, escribiendo noticias en Braille para después locutarlas.

El periodismo era su vocación, así como la enseñanza y todo lo que tuviese que ver con lo social. En Cope Cáceres realizó sus primeras prácticas de becaria, en Primero de Periodismo, cuando sucedió el asesinato de Miguel Ángel Blanco; al cubrir la manifestación en la Plaza Mayor de Cáceres advirtió que su profesión tenía una cara muy amarga pero que también había que contar. También percibió las dificultades con las que se podría encontrar, pero cuanto más se complicaba, más le gustaba.

Después de licenciarse en la Pontificia de Salamanca, trabajó en Cope Mérida con informativos y, casi de repente, estaba dirigiendo los informativos regionales, gracias a la confianza brindada por el equipo de José Enrique Pardo.

Susana Mangut. Foto: Carlos Criado
Susana Mangut. Foto: Carlos Criado

¿Recuerdas los comentarios de tu familia, o de tus amistades, cuando decías que querías dedicarte al periodismo, o a la comunicación?
Mi familia, que es la mejor del mundo, nunca cuestionó mis decisiones y respetó en todo momento lo que yo quería hacer. Eso no significa que no tuviesen miedos; mi padre me dijo que Derecho sería una carrera interesante y que, como la había en Cáceres, que por qué no estudiaba eso. Pero fui contundente: “Si no hago Periodismo, no hago nada”.

La vida se encargó de abrirme los ojos y advertirme de que no iba a ser todo tan fácil; recuerdo al director de una emisora que cuando fui a presentarme, currículum en mano, me dijo que había cosas que no podría hacer y que no podía trabajar allí: “Es que, por ejemplo, tú no puedes narrar un partido de fútbol”; evidentemente no, pero le dije “adiós, muy buenas” y continué mi camino.

¿Qué nos puedes contar de tus próximos retos profesionales?
Helen Keller dijo que “es mejor caminar con un amigo en la oscuridad que sola en la luz”, y en esto consiste desde hace dos meses mi nuevo reto, en caminar junto a aquellas personas que, pese a no ver, pueden y deben acceder a la cultura, en particular, y a la propia vida independiente, en general. Trabajo en mi casa, en la ONCE, como promotora Braille, una nueva figura que se ha implantado en el Departamento de servicios sociales para personas afiliadas de Extremadura, y estoy feliz, ilusionada y pletórica.

No me aparto de la comunicacion ni de la enseñanza que tanto me llena y, ni mucho menos, de la relación con la gente. En este caso, gente adulta que, en muchas ocasiones, llega a la ONCE con una ceguera sobrevenida y de repente, aunque crea que es imposible, se da cuenta de que puede encontrar el botón del piso en el ascensor o su medicamento en una caja donde hay varios; o que, incluso, llega a leer aquella novela que comenzó cuando aún veía y la consigue acabar, pero en Braille.

Por otro lado, no dejo de lado lo que me apasiona, la voz, que es lo que nos hace únicos, y más en el caso de los ciegos. Para nosotros, una persona es una voz y, por eso, pensé siempre en utilizar la mía. Me dedico a grabar audiolibros, que, por fortuna, están de moda y no solo entre los ciegos, sino que, cada vez los usa más gente. Manu Ramírez, del restaurante Gladys, en Badajoz, que es además una persona muy empática y solidaria, es quien me tiene ahora enfrascada en su libro, titulado ‘El silencio de los hosteleros, ¿Dónde está el beneficio de mi restaurante?’.

¿Qué significa para ti el Día de la mujer?
Lo mejor para todos sería que no tuviese que existir el Día de la mujer, pero es absolutamente necesario que se marque esta fecha en el calendario, pese a que lo justo sea que la mujer ocupe su lugar cada día. El 9 de marzo sigo siendo mujer, y considero que es un camino para andarlo paso a paso, sin parar. Por eso, el 8 de marzo es imprescindible, al menos por ahora, pero sobre todo debería ser eficaz. Se ha logrado mucho, pero hay que continuar avanzando, pensando en generaciones futuras. Cuando se añaden otros factores a la condición de mujer, como el embarazo o la discapacidad, los aspectos negativos y las barreras no se multiplican por dos, sino por cien, y eso es con lo que hay que terminar de forma fulminante.

Mi sensación es que la sociedad es paradójica, porque se está luchando por la igualdad y la consecución de derechos, y hay cada vez más mujeres en puestos directivos, pero al mismo tiempo nos encontramos a nuestros adolescentes y su relación con las redes sociales, que son usadas por algunas chicas como escaparate y corren el riesgo de convertirse en mujeres objeto; o esos comportamientos de algunos chicos controlando el móvil o la vida social de sus parejas.

Y con la discapacidad sucede algo parecido, porque hay mucha conciencia sobre la diversidad y la inclusión, pero a veces parece que se intenta cubrir unas cuotas más que apostar realmente por mejorar la vida de las mujeres con discapacidad. En ambos casos me quedo con la parte positiva, como sociedad, de querer avanzar hacia la igualdad.

¿Cómo consideras que está posicionada la mujer en el mundo del periodismo en Extremadura?
El periodismo no es una excepción al considerar la situación de la mujer en la sociedad; recuerdo una época pasada en la que todo estaba contado por hombres, y todos los medios estaban dirigidos por hombres, que aportaban su visión de las cosas; con el tiempo, las redacciones se han ido poblando con mujeres, y eso contribuye a que el relato de la realidad sea más objetivo. Siempre me acuerdo de compañeras como María Jesús Almeida, que quizá sin saberlo ha luchado mucho por la integración de la mujer en nuestra profesión. Seguramente uno de nuestros principales problemas sigue siendo la conciliación, y para nosotras el teletrabajo es casi más importante que para los hombres.

¿Qué le dirías a una niña que quisiera dedicarse profesionalmente a la comunicación?
Que es una profesión esencialmente vocacional, y que hay que tener una gran autoestima, porque el periodista, cuando cuenta lo que pasa, está transmitiendo también que se cree lo que está contando, algo que es esencial. Por otro lado, es una profesión que, aunque no está bien pagada, engancha.


Lidia Caldeira Silva
Badajoz. Pintora

El dibujo y las manualidades han sido su gran afición desde la niñez. Su parte creativa ha propulsado su manera de expresar y desarrollarse en el mundo.

Cuando era niña su carácter introvertido y su timidez no le facilitaban la comunicación con los demás, e incluso reconoce que no sabía expresar sus emociones con fluidez. En aquella etapa vital el dibujo le ayudó, no solo a plasmar sus ideas, sino a desarrollar su mensaje.

La pintura ha sido un pilar fundamental en el transcurso de su vida, ya que gracias a ella ha desarrollado una cualidad personal de observación, introspección y reflexión, que le ha hecho evolucionar y crecer como artista. Así, con el paso de los años, esta afición se ha convertido en su pasión.

Sus referentes han variado con el paso de tiempo y las sucesivas etapas creativas, pero si buscáramos un factor común entre todas ellas encontraríamos la sensibilidad o la crudeza de las obras. Le apasionan las pinturas de los artistas del periodo barroco, teniendo predilección desde hace años por Caravaggio. De hecho, actualmente está trabajando en nuevas obras inspiradas en el maestro italiano de los siglos XVI y XVII.

Lidia Caldeira. Foto: Carlos Criado
Lidia Caldeira. Foto: Carlos Criado

¿Recuerdas los comentarios de tu familia, o de tus amistades, cuando decías que querías dedicarte al arte?
Desde los primeros años de vida exponemos a los niños a la formación artística. Sabemos, de manera casi instintiva, que esto es positivo para el correcto progreso de un ser humano en formación; que pinten, que se manchen, que expresen… Es una de las ‘asignaturas’ más importantes para saber que los niños tienen destrezas, habilidades y, sobre todo, que alcanzan un desarrollo correcto.

El paso del tiempo deja a esa asignatura arrinconada en algún lugar donde, si no la sacamos por nosotros mismos, nadie te animará a hacerlo. Esto incluye a la familia. El arte no es esa materia importarte que te dará un futuro seguro.

¿Qué nos puedes contar de tus próximos proyectos profesionales?
Siguiendo la línea de ‘protesta y visibilidad’, como en proyectos anteriores, esta vez he querido poner el foco en la muerte como protagonista. Mi proyecto ‘CIDIUM. El arte de morir’ muestra el terror mental, los claroscuros de la mente, los laberintos emocionales y la pérdida del espíritu o la razón por la que puede pasar cualquier ser humano.

Trastornos como la depresión o la ansiedad han inspirado mis nuevas obras, con las que he buscado dar visibilidad a desórdenes psicológicos que actualmente continúan siendo temas prohibidos o a los que no se les concede demasiada importancia.

¿Qué significa para ti el Día de la mujer?
En mi opinión, la conmemoración de este día ha sido eclipsada por políticas y por discursos de odio que creo que no representan a ninguna mujer. Personalmente no celebro el Día de la mujer, celebro ser mujer todos los días y todo lo que con ello me hace serlo. Es importante ser consciente de lo que somos para gozar de nuestros derechos y no de privilegios.

Por otra parte, creo que, como sociedad, nos encontramos en un momento de construcción y deconstrucción; por delante, pensando en el futuro, deberíamos centrarnos en los puntos verdaderamente importantes que todos los seres humanos merecemos en cuanto a nuestros derechos, y dejar de dirigir estos temas hacia una lucha de sexos. Cuando entendamos esto empezaremos a andar hacia el camino de la igualdad, desde el respeto y el mérito.

Como madre de dos hijos varones no señalaré al hombre como ‘eje del mal’. Exigir estar por encima, y no a la par, no nos está haciendo avanzar en igualdad.

¿Cómo consideras que está posicionada la mujer en Extremadura en el mundo del arte en general, o de la pintura en particular?
No me he parado a dividir en géneros la realidad de mi tierra para o con los artistas. Cada vez más instituciones instan, casi que obligan, a que participen en sus acciones el mismo número de artistas femeninas y masculinos, sin reparar en otros puntos a tener en cuenta, como son la propia calidad de la obra de esos artistas en cuestión. Por lo tanto, veo que se está incidiendo en mejorar su posicionamiento, aunque no esté totalmente de acuerdo con los métodos. Visibilizar toda aquella propuesta que nazca de una artista sin reparar en la propia calidad del trabajo creo que hace flaco favor a la mujer.

¿Qué le dirías a una niña que quisiera dedicarse profesionalmente a la pintura, o iniciar una trayectoria artística?
Le diría lo mismo que a un niño, que focalice un objetivo y trabaje para conseguirlo. Y, especialmente, que disfrute del camino y del proceso, y que se divierta con el aprendizaje; que jamás se compare y que sea su mayor fan y su mayor crítico a la vez.


Aurora Samino Rodríguez
Mérida (Badajoz). Cantante

La música ha formado parte de su vida desde que tiene uso de razón; no en vano dos hermanos mayores también son músicos (Abraham es pianista y Nerea es clarinetista). Cuando con 7 años tenía edad para entrar en el conservatorio, el instrumento elegido fue el clarinete.

En la adolescencia descubrió a los Beatles, y la primera vez que cantó en público fue ‘Let It Be’ en una audición de la asignatura de piano complementario. Poco después llegó a su vida el jazz y descubrió otra cara de la música diferente a lo clásico que estudiaba en el conservatorio y a la música comercial que se escuchaba en todos lados.

Estudió el superior de Jazz vocal en la Universidad de Música de Évora, en Portugal, y al acabar la carrera, en 2020, una banda de swing instrumental que seguía por Instagram y había conocido unos meses atrás en el Jazz Bar de Mérida, ‘Swing Ton Ni Song’, le invitó como cantante a uno de sus conciertos, y desde entonces trabajan juntos de manera habitual.

En 2022 grabaron el disco ‘Special Christmas’ con repertorio navideño llevado al Swing, y en 2023 sacaron el tercer álbum de la banda, ‘No hay dos swing tres’. Su trabajo más reciente es el concierto ‘Swingfónico’, estrenado con la Orquesta de Extremadura en Badajoz y Mérida.

Si tuviera que mencionar a mujeres que le hayan resultado inspiradoras se acuerda de Cyrille Aimeé, Veronica Swift o Samara Joy, de las que sigue aprendiendo a diario.

Aurora Samino. Foto: Carlos Criado
Aurora Samino. Foto: Carlos Criado

¿Recuerdas los comentarios de tu familia, o de tus amistades, cuando decías que querías dedicarte a la música?
Mis padres me han apoyado en todo momento, como a mis hermanos; de hecho, probablemente ellos también sean un poquito culpables de que hayamos salido músicos, ya que son unos enamorados de la música y han viajado siempre conmigo para que pudiera recibir clases con los profesores que quería, asistir a cursos, a conciertos, sin poner ni una sola pega nunca, a pesar de los esfuerzos que a veces esto suponía.

Fuera de la familia alguna vez he tenido que escuchar eso de: “Sí, la música, muy bonita, pero ¿Cuál es tu trabajo?”. Supongo que son preguntas fruto de la ignorancia de pensar que la música no se estudia ni se trabaja.

¿Qué nos puedes contar de tus próximos proyectos profesionales?
El más reciente, y al que más tiempo e ilusión llevo dedicando junto con ‘Swing Ton Ni Song’, es el concierto ‘Swingfónico’, en el que hemos querido llevar el swing de los años 20-30 de nuestra banda al formato de orquesta sinfónica. En los dos primeros conciertos, en Badajoz y Mérida, hemos estado acompañados por la Orquesta de Extremadura, y la idea es seguir en ruta con este espectáculo, pero con un formato de orquesta más reducida.

¿Qué significa para ti el Día de la mujer?
En una sociedad en la que probablemente todas las mujeres hemos vivido alguna vez algún caso de desigualdad, hemos sentido miedo por ir sola por la calle o rechazo por el simple hecho de ser mujer, e incluso hemos podido vivir episodios de violencia machista (que no tiene por qué ser solo física), sigue siendo y será importante reivindicar este día. Y, si algún día llegamos a conseguir esa ansiada igualdad, no debemos olvidar de dónde partimos, para no dar ni un paso atrás y que la historia no vuelva a repetirse.

Es evidente que hemos avanzado, no tiene nada que ver el mundo en el que vivimos actualmente con el mundo en el que nació mi abuela o en el que creció mi madre. Estamos en constante evolución, ya que hay mayor conciencia para proteger, respetar e impulsar los derechos femeninos en cualquier ámbito de la sociedad, pero aún se encuentran desigualdades por la diferencia de géneros, que es algo que hemos inventado nosotros mismos y con lo que tenemos que acabar.

Es mucho lo que hemos conseguido hasta ahora, pero no es suficiente, y esto no cambiará hasta que los puestos de máximo poder no dejen de ser inalcanzables para las mujeres en la mayoría de los casos; hasta que no deje de haber diferencia en lo que a salarios se refiere; hasta que no dejemos de hacer distinciones entre trabajos de hombre y trabajos de mujer; y un largo etcétera que da una pereza tremenda seguir enumerando, porque es una pena que tengamos que seguir hablando de esto.

Esto no se consigue porque pongan a una sola mujer en un puesto de mando, o porque se subvencionen proyectos solo de participación femenina. Eso, hasta cierto punto, contribuye a concienciar de que el problema es real, y en ocasiones ayuda a mujeres a salir adelante en diferentes ámbitos; pero es “pan para hoy y hambre para mañana” si el asunto no se trata desde los cimientos, o sea, desde la educación. Y no me refiero solo a los más pequeños, porque a cualquier edad seguimos aprendiendo y podemos reeducarnos.

¿Cómo consideras que está posicionada la mujer en el mundo de la música en Extremadura?
Creo que hay un panorama musical en Extremadura lleno de mujeres muy buenas; además, están representadas en todos los estilos: música clásica, flamenco, pop, rock, jazz… No doy nombres porque no me gustaría quedar a ninguna fuera. Y todas las que nos dedicamos a la música de manera profesional hemos trabajado mucho para lograr nuestro hueco.

Tener que hacer distinciones en el mundo de la música, y en el arte en general, entre géneros me parece un atraso, es algo que ya no deberíamos ni plantearnos. Extremadura, al igual que el resto del mundo, está llena de artistas y talentos que deberían ser valorados por lo que hacen, sin mayor diferenciación. Yo quiero que me contraten por mi trabajo y por lo que tengo que ofrecer, no solamente por ser mujer.

¿Qué le dirías a una niña que quisiera dedicarse profesionalmente a la música?
Le diría que siguiese adelante si es lo que le gusta. Para dedicarse a la música hay que estudiar mucho y formarse bien. Es importante rodearse de un buen equipo, de gente que aporte, que te cuide y que te valore, que nunca te hagan sentirte menos, sino una más.

La música no es un mundo en el que competir, sino en el que compartir; no hay que sentirse menos que otros, sean hombres o mujeres, ya que cada uno tenemos nuestra propia esencia, cada persona es única.

Y, por supuesto, le recomendaría ser fiel a una misma y que haga lo que le apetezca realmente, lo que le haga disfrutar, no lo que le impongan. Se puede vivir de la música, y es un camino que puede ser muy bonito y satisfactorio.

De pie, Lidia Caldeira y Aurora Samino; sentadas, Susana Mangut y Alba Álvarez. Foto: Carlos Criado
De pie, Lidia Caldeira y Aurora Samino; sentadas, Susana Mangut y Alba Álvarez. Foto: Carlos Criado

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