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Jesús Olivas Menayo. Cirugía plástica y estética de máximo nivel

Jesús Olivas Menayo. Cirugía plástica y estética de máximo nivel. Grada 177. Perfil
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Nacido en Mérida en 1989, Jesús Olivas Menayo es licenciado en Medicina y Cirugía por la Facultad de Medicina de la Universidad de Extremadura. Se especializó en Cirugía Plástica, Reparadora y Estética en la Universidad de Navarra, donde también obtuvo el doctorado en Medicina Aplicada y Biomedicina. Especialista en Cirugía Plástica Reparadora y Estética y en Medicina Estética Facial, principalmente se dedica a la cirugía mamaria, tanto en su vertiente estética como reconstructiva, al lipedema, a la cirugía facial y a la cirugía postmaternidad.
También es creador y editor de la web Cirugías de la mama cuyo objetivo es dar a conocer las intervenciones que se pueden realizar en el pecho, ya sea por patología benigna o maligna, o por aspectos relacionados con la estética.

¿Tiene antecedentes familiares que le despertaran el interés por la Medicina?
Nadie de mi familia se dedica a la Medicina ni a nada parecido; mi interés por la Medicina siempre estuvo ahí, y creo que el propio desconocimiento también te permite despertar la curiosidad; es verdad que he compartido este interés con otras pasiones, como la arquitectura, y recuerdo que un par de años antes de empezar en la universidad tuve un debate interno, pero al final me decidí por Medicina y creo que no me he confundido, que he acertado de lleno.

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Al comenzar sus estudios en la Universidad de Extremadura ¿tenía clara la especialidad que prefería?
Cuando comencé en la Facultad de Medicina de la Universidad de Extremadura, en Badajoz, no tenía nada de claro qué especialidad quería hacer. Recuerdo que durante los tres primeros años me parecía muy interesante la cardiología, tanto su vertiente médica como quirúrgica; además, por un problema de corazón estuve ligado desde muy pequeño a los cardiólogos, y me preguntaba si algún día yo podría ayudar a la gente como a mí me ayudó mi cardiólogo, el doctor Pérez Garrido, de Mérida. Luego, en la segunda mitad de la carrera empiezas a ver las disciplinas quirúrgicas, y especialmente me interesaron las cirugías más delicadas; me impresionó neurocirugía, y sobre todo las cirugías de oral y maxilofacial; en neurocirugía estuve con el doctor Cabezudo, y en maxilofacial con el doctor Monje, dos grandes especialistas reconocidos a nivel internacional. También vi que la cirugía plástica era una disciplina muy minuciosa y delicada, aunque en Badajoz no la hubiera, y empecé a indagar más y se despertó esa curiosidad.

¿Qué le llevó a decantarse finalmente por la cirugía plástica y estética, y por qué cursó la especialidad en Navarra?
Me parecía una especialidad muy amplia y completa; podría tratarse de cirugía facial, mamaria o corporal. Además, es una especialidad que te permite desarrollar la creatividad y tiene una versión artística, y también me atrajo que puedes operar tanto a gente que lo necesita, como pacientes de cáncer de mama para una reconstrucción completa o parcial de mama, como a pacientes que no tienen ninguna patología, pero quieren sentirse mejor con su físico, lo que requiere un nivel de formación muy elevado y una alta exigencia, porque operas a una persona que está completamente sana y que después del postoperatorio tiene que estar mejor que antes, lo que es todo un reto.

Me decanté por Navarra porque es un centro puntero, el mejor hospital privado de España, que me ofrecía un plan formativo muy internacional, incluyendo la tesis doctoral, y me parecía que era el mejor sitio para obtener ese tipo de formación, muy puntera e innovadora, y una tesis doctoral.

El doctor Olivas Menayo con algunos integrantes de su equipo. Foto: Cedida
El doctor Olivas Menayo con algunos integrantes de su equipo. Foto: Cedida

¿Qué le ha aportado a nivel profesional y personal formarse fuera de España?
Siempre me ha gustado el ambiente internacional, la posibilidad de conocer gente, de intercambiar ideas con gente que piensa diferente, con mucho criterio, muy bien formada y muy innovadora.
En el Chelsea and Westminster Hospital de Londres me formé en reconstrucción de grandes quemados. Después, en Estados Unidos, en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center de Nueva York estuve aprendiendo y perfeccionando protocolos de reconstrucción mamaria y viendo cómo afecta la radioterapia y la quimioterapia al resultado de la reconstrucción; luego pasé por el University of Chicago Hospital y por Phoenix. Más tarde hice una súper especialización en cirugía plástica facial en Gante; y en Normandía continué viendo cirugías faciales y corporales.

Formarte en diferentes hospitales y ver cómo innovan grandes profesionales te ofrece una visión global de áreas muy concretas de tu especialidad; te permite ser muy creativo, porque ves cómo diferentes cirujanos resuelven problemas con soluciones diversas y con muy buenos resultados. Y a nivel personal te hace crecer muchísimo como persona porque tienes una visión muy amplia del mundo y te permite empatizar con un mayor rango de personas y de personalidades.

A pesar de ello, ¿tenía intención de desarrollar su carrera profesional en España?
Siempre lo he tenido claro. Mis rotaciones en el extranjero eran precisamente para traer lo mejor de centros de referencia a nivel internacional. Mi intención era formarme con los mejores para conseguir los mejores tratamientos, y los mejores resultados, para mis pacientes.

¿En qué consistió su doctorado, en Medicina Aplicada y Biomedicina?
Para mi tesis doctoral realicé un estudio comparativo entre dos técnicas punteras para la reconstrucción de la sonrisa en pacientes con parálisis faciales incompletas, y ver cuál ofrecía el mejor resultado. Conseguimos publicar el estudio en ‘Plastic and Reconstructive Surgery’, la mejor revista de cirugía plástica del mundo, y fue una tesis muy bonita, que sigo poniendo en práctica, especialmente porque en Lisboa tengo una consulta donde hacemos reconstrucciones de la sonrisa en pacientes que la han perdido por enfermedades oncológicas, por causas víricas o por traumatismos, y devolver la sonrisa a una persona es una cirugía muy gratificante.

Entre los diversos galardones que ha recibido nos llama la atención que hay varios referidos a su habilidad como conferenciante. ¿Recuerda alguno con especial cariño?
El primer premio que recibí fue en un congreso celebrado en Logroño, y fue muy especial porque estaba empezando a dar conferencias y que te premien por ello es muy gratificante, y no solo desde el punto de vista médico. La calidad del estudio médico que se presenta es importante, pero también lo es saber explicarlo con la mayor rigurosidad científica posible y que la gente lo entienda.

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¿La divulgación científica es una necesidad profesional o una pasión?
Principalmente es una pasión. Además de hacer que la Medicina avance tenemos que compartir esos avances con otros compañeros a través de congresos, de publicaciones, y sobre todo a través de nuestros pacientes. A veces simplemente se fían de lo que ven en internet o en las redes sociales, y la información está muy sesgada, cuando no errada o simplemente descontextualizada para ese paciente. En la consulta tenemos que explicar a nuestros pacientes los últimos avances científicos y todo personalizado para su caso concreto; lo ideal es sentarte con tu médico de confianza, debatir las diferentes cuestiones y que el médico te dé una solución completamente personalizada.

Pero, además de ser una pasión, es algo necesario, ya que sin esa divulgación científica la Medicina no avanza. Cuando voy a congresos como asistente, o cuando he ido a hospitales a aprender, voy a nutrirme de otros avances, sacar conclusiones y ser parte de esa cadena de innovación donde solo si estás a la última puedes avanzar y generar nuevas técnicas, o nuevas aplicaciones.

También ha recibido el premio del Grupo Español de Pacientes con Cáncer por su trabajo en el ámbito oncológico. ¿Hacia dónde vamos en la lucha contra el cáncer?
Este también fue un premio especial, porque lo dan los propios pacientes. Se reconoció un estudio a nivel nacional de cirugía en cáncer de mama, que evaluó la satisfacción de las pacientes intervenidas por cáncer de mama con diferentes tipos de reconstrucción. Ahí veo el futuro de la investigación del cáncer; los cirujanos plásticos hacemos una labor muy importante en la reconstrucción y en la recuperación de la imagen de las pacientes y de su identidad previa a la enfermedad. Hace unos años se luchaba por aumentar la supervivencia, pero estamos viendo que tiene que ser supervivencia con calidad de vida y con satisfacción. La tendencia es cronificar esta enfermedad, cada día hay más tipos de tumores con mayor supervivencia y, ese es el objetivo, una mayor calidad de vida.

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Quizá todavía se asocia su especialidad a un fin meramente estético, de mejora de la imagen, pero su trabajo diario va mucho más allá.
Estoy completamente de acuerdo; durante mucho tiempo, y todavía ocurre, se ha visto a la cirugía plástica como una especialidad basada en el físico, que no profundiza en el fondo de las personas, cuando es todo lo contrario. Antes de una cirugía puramente estética debemos tener muy claro, tanto nosotros como médicos como el paciente, el proceso que se va a iniciar, tenemos que ser muy honestos, debemos explicar abiertamente qué podemos conseguir con la cirugía, ver si cumple las expectativas del paciente y explicar las potenciales complicaciones, aunque actualmente son muy escasas, y no solo las complicaciones sino lo que llamamos efectos adversos, es decir, que el resultado no sea el esperado, por mucho que se haya hecho todo bien. Hay que ser muy sinceros con el paciente, hablar las veces que haga falta para que tanto el paciente como nosotros vayamos a quirófano muy seguros de lo que estamos haciendo, muy ilusionados, porque es una cirugía que actúa no solo sobre la parte física, sino que también genera un gran cambio en la autoestima. Por otro lado, hablando de cirugías reconstructivas por accidentes, o por un cáncer, resolvemos situaciones que podrían sumir al paciente en años de trauma y de malestar, y gracias a estas intervenciones logramos que consiga rehacer su vida.

En Medicina se requiere una actualización constante, tanto en técnicas como en aparataje. ¿Cómo ve el futuro de su especialidad en este sentido?
La tecnología nos ha facilitado muchísimo el trabajo, cada vez usamos técnicas menos invasivas con mejores resultados y con menor tiempo de recuperación. Es fundamental el conocimiento micro anatómico; por ejemplo, en mi especialidad podemos determinar ciertas zonas ligamentosas que antes no se tenían en cuenta y que ahora se sabe que es la base del envejecimiento facial e incluso corporal, y disponemos de tecnología que nos permite tensar esos ligamentos de una forma mínimamente invasiva y conseguir resultados que antes solo lográbamos con grandes cicatrices. En mi caso, apostar por esas nuevas tecnologías, diseñar técnicas basadas en la fusión del conocimiento anatómico y micro anatómico, y dominar aparataje muy moderno, me ha permitido diferenciarme y abrir un nuevo campo en mi especialidad.

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Anteriormente nos hablaba de su consulta en Portugal. ¿Cómo coordina su práctica médica y quirúrgica entre Madrid y Lisboa?
Desde hace dos años tengo consulta y quirófano en Lisboa, y todas las semanas paso consulta y opero tanto en Madrid como en Lisboa, atendiendo a necesidades diferentes tanto de pacientes portugueses como españoles, y especialmente extremeños, que se dividen entre Madrid y Lisboa. Esto podemos hacerlo gracias a los maravillosos equipos, muy profesionales y muy bien formados que tengo en cada clínica. Además, en Lisboa estamos construyendo una clínica muy moderna, debido al aumento de pacientes, en la que contaremos con alta tecnología mínimamente invasiva.

¿Cómo ve Extremadura desde la distancia, en lo que se refiere a la atención médica y los servicios de salud?
Veo un servicio de salud muy potente, y aunque últimamente, quizás debido a la coyuntura general después de la pandemia, haya disminuido un poco la calidad, será cuestión de tiempo que se recupere. Pero me gustaría destacar una carencia que creo que hay que resolver; desde mi punto de vista no es concebible que grandes hospitales como el Universitario de Badajoz o el de Mérida, que tienen unidades de patología de mama que atienden a muchos pacientes, no tengan cirugía plástica para que las reconstrucciones sean hechas por profesionales especializados. Es cierto que hay profesionales de otras especialidades que pueden hacer reconstrucciones, pero un súper especialista te va a dar la mejor opción, la más actualizada y la más conveniente para el caso personal de cada paciente; con cierta frecuencia veo en mi consulta pacientes extremeñas insatisfechas con sus reconstrucciones mamarias, y creo que es una parte importantísima del tratamiento oncológico, porque se encarga de restituir la imagen de la paciente, de hacerle olvidar en la medida de lo posible todo lo que la enfermedad le quitó; por eso creo que es necesario que se incorporen servicios o especialistas de cirugía plástica a estas unidades de mama que atienden tantos pacientes.

Foto: Cedida
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¿Cuál es la función de organizaciones como el Instituto Experiencia del Paciente, del que fue director médico?
Me uní en 2020 al Instituto Experiencia del Paciente como director médico para aportar mi conocimiento a nivel de trato con el paciente y de estudios de satisfacción, porque la Medicina actual se basa en cómo de satisfecho está el paciente. Hablamos de qué sensaciones tiene el paciente desde que entra por la puerta de la consulta o de la clínica hasta que sale: cómo se comporta todo el personal que se cruce con él durante los circuitos, cómo son los tiempos de espera, cuál es su satisfacción con el trato recibido… La experiencia del paciente se encarga de mejorar las sensaciones que tiene el paciente en todo su proceso, independientemente del diagnóstico y de los tratamientos, porque muchas veces los resultados no son predecibles ya que la Medicina no es una ciencia exacta y hay mucha variabilidad. De hecho, hay estudios que demuestran que pacientes con complicaciones o cuando el resultado del tratamiento no ha sido el esperado, si han recibido un buen trato y no se han sentido en ningún momento abandonados, tienen un nivel de satisfacción mucho mayor que aquellos pacientes con los que todo fue bien pero el trato no fue el adecuado.

En este sentido, ¿cómo ha evolucionado la relación paciente-médico?
Hemos pasado de una Medicina muy paternal, donde lo que decía el médico era aceptado por los pacientes sin ningún tipo de duda, a una Medicina caracterizada por la toma compartida de decisiones; nosotros explicamos todas las posibles soluciones, los diversos tratamientos, las diferentes alternativas, sugerimos las mejores para su caso poniendo en una balanza ventajas, inconvenientes y posibles complicaciones, y el paciente, asesorado por el médico, tiene la última palabra. En concreto, en la cirugía plástica hay tratamientos menos invasivos, que suelen suponer un menor tiempo de recuperación, pero los resultados son más limitados; y tratamientos más agresivos, o más invasivos, que suelen implicar mayor tiempo de recuperación, pero con un resultado mejor y más duradero; esto se le explica al paciente, que es quien tendrá la última palabra.

El doctor Olivas Menayo con algunos integrantes de su equipo. Foto: Cedida
El doctor Olivas Menayo con algunos integrantes de su equipo. Foto: Cedida

¿Cuáles son sus aficiones, después de una larga jornada de quirófano?
Lo que más me gusta es pasear para estirar las piernas, sobre todo después de cirugías que duran muchas horas o de encadenar varias operaciones. Me encanta recorrer varios kilómetros a pie, escuchando música o haciendo llamadas de teléfono que quedan pendientes durante esas horas de quirófano. Sin duda es uno de mis momentos más agradables del día, después del trabajo y sabiendo que las cirugías han ido bien.

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