En el mercado del software empresarial parece haberse impuesto una regla no escrita: cuanto más crece una plataforma, más funcionalidades incorpora, más compleja resulta y mayor distancia aparece entre la empresa tecnológica y el cliente que utiliza sus herramientas.
Los grandes programas de gestión compiten por integrar facturación, contabilidad, clientes, proyectos, inventario, recursos humanos, comercio electrónico, pagos y prácticamente cualquier proceso relacionado con la actividad de una empresa.
Sin embargo, esa carrera por ofrecerlo todo también ha provocado que muchos autónomos y pequeñas empresas se sientan desbordados ante soluciones demasiado complejas para sus necesidades cotidianas. Programas con decenas de apartados que nunca utilizarán, costes adicionales para acceder a determinadas funciones y sistemas de soporte cada vez más automatizados con agentes de IA.
En ese espacio, entre los programas sencillos que únicamente permiten emitir facturas y los grandes ERP que pueden resultar excesivos para una pequeña empresa, una tecnológica extremeña está construyendo una alternativa propia.
Su nombre es Kiby.
Impulsada desde Plasencia por el empresario de software Jorge Cáceres, Kiby desarrolla un ERP dirigido a autónomos, comercios y pequeñas y medianas empresas que necesitan centralizar la gestión de su negocio sin renunciar a la sencillez ni a la cercanía con las personas que hay detrás del programa.
La compañía compite en un mercado ocupado por marcas como Holded, Sage, Odoo, FactuSOL, Quipu, Billin o Anfix. Frente a ellas, Kiby ha optado por una estrategia diferente: ofrecer una plataforma amplia y tecnológicamente avanzada, pero permitiendo que cada empresa utilice únicamente aquello que necesita.
Mucho más que un programa para hacer facturas
Aunque la facturación continúa siendo la puerta de entrada habitual a este tipo de herramientas, la propuesta de Kiby va mucho más allá.
La plataforma permite gestionar clientes, proveedores, presupuestos, pedidos, facturas, gastos, cobros, productos, inventario, equipos de trabajo y diferentes áreas operativas desde un mismo entorno.
A partir de esa base, el sistema puede crecer en función de las necesidades de cada empresa.
Un comercio puede utilizar su terminal de punto de venta y sincronizarlo con su tienda online. Una empresa de distribución puede controlar almacenes, rutas y comerciales. Un negocio dedicado a instalaciones o mantenimiento puede gestionar avisos, contratos, máquinas y partes de trabajo. Una empresa fabricante puede controlar lotes, trazabilidad, materias primas y procesos de producción.
También incorpora herramientas para el seguimiento de oportunidades comerciales, control horario, gestión documental, proyectos, calendarios, portales privados para clientes, proveedores y empleados, informes y automatizaciones.
La idea no es obligar a cada empresa a enfrentarse desde el primer día a todas esas posibilidades. El planteamiento de Kiby consiste precisamente en lo contrario: ofrecer una experiencia inicial sencilla y permitir que cada negocio añada nuevas capacidades cuando realmente las necesite.
Esta filosofía se materializa a través de la Kiby Store, un espacio desde el que las empresas pueden activar diferentes extensiones, denominadas gemas.
De este modo, una empresa que únicamente necesita facturar, controlar clientes y registrar sus gastos no tiene que convivir con decenas de pantallas que nunca utilizará. Cuando comienza a vender por Internet, puede incorporar la conexión con su comercio electrónico. Si crea un equipo técnico, puede activar las herramientas de servicio y mantenimiento. Si empieza a fabricar, añade los sistemas de producción y trazabilidad.
“Queremos que Kiby sea un producto muy potente, pero que nunca resulte abrumador. Una empresa debe poder empezar con una estructura sencilla y activar nuevas capacidades cuando su actividad realmente las necesite”, explica Jorge Cáceres, su fundador.
Esta arquitectura permite que el programa acompañe al negocio durante su crecimiento y evita que tenga que cambiar constantemente de herramienta cada vez que aparece una nueva necesidad.
Para ello, Kiby ofrece diferentes planes adaptados al tamaño y al nivel de complejidad de cada negocio, desde profesionales que necesitan organizar su facturación hasta empresas con varios usuarios, comercios, almacenes, rutas o procesos avanzados.
La alternativa humana a los grandes ERP
La amplitud funcional no es el único elemento con el que Kiby se diferencia.
Una parte esencial de su propuesta se apoya en el acompañamiento.
Mientras numerosas plataformas tecnológicas han automatizado casi por completo la relación con sus usuarios, Kiby mantiene el soporte telefónico y la posibilidad de hablar con personas que conocen tanto el programa como la realidad cotidiana de una pequeña empresa.
No se trata únicamente de resolver una incidencia técnica. La empresa de software acompaña a sus clientes en decisiones como la configuración inicial, la migración desde otro programa, la organización de sus procesos internos o la elección de las funciones que realmente necesitan.
Esa cercanía está llevando a empresas que utilizaban otras soluciones del mercado a trasladar su gestión a Kiby.
Entre las razones que trasladan se encuentran la complejidad de determinados programas, el incremento progresivo de sus costes, la sensación de estar pagando por funcionalidades que nunca utilizan o la dificultad para recibir una atención personalizada cuando surge un problema.
Kiby ha identificado así una realidad cada vez más visible: existe un grupo importante de autónomos y pymes que no quiere renunciar a la potencia de un ERP, pero tampoco quiere convertirse en un número dentro de una plataforma masiva.
La compañía no pretende competir únicamente acumulando funcionalidades. Su objetivo es defender una forma distinta de entender el software empresarial.
Un ERP potente, pero comprensible.
Modular, pero completamente conectado.
Tecnológico, pero humano.
Crecer sin cambiar constantemente de programa
Uno de los principios que define a Kiby es que una empresa no debería verse obligada a cambiar de software cada vez que alcanza una nueva etapa.
Muchos negocios comienzan utilizando una hoja de cálculo o una herramienta sencilla para emitir facturas. Cuando crecen, necesitan incorporar clientes, presupuestos, stock o trabajadores y deben trasladar toda su información a otro sistema.
Más adelante, cuando abren una tienda física, crean un comercio electrónico, comienzan a fabricar o necesitan gestionar equipos de trabajo, vuelven a encontrarse con las limitaciones de su programa.
Cada cambio implica exportar datos, aprender una nueva herramienta, formar a los empleados y asumir el riesgo de perder información o interrumpir la actividad.
Kiby pretende evitar ese recorrido.
El cliente puede comenzar con una configuración básica y ampliar posteriormente su entorno sin abandonar la plataforma. La arquitectura modular permite incorporar nuevas capacidades sin transformar el programa en una herramienta innecesariamente compleja para quienes no las necesitan.
Una agencia de marketing, diseño o consultoría puede empezar gestionando clientes, presupuestos, facturas y proyectos. Cuando incorpora empleados, añade control horario y permisos. Si necesita automatizar seguimientos comerciales, activa nuevas herramientas. Y si amplía sus servicios, puede seguir creciendo dentro del mismo ecosistema.
Lo mismo ocurre con un comercio, una distribuidora, una empresa de mantenimiento, un despacho profesional o un fabricante.
Esta continuidad convierte a Kiby en algo más que una herramienta para resolver una necesidad inmediata. La plataforma está diseñada para acompañar a la empresa durante diferentes etapas de su desarrollo.
Una plataforma adaptada a la realidad de las pymes
La gestión de una pequeña empresa no suele dividirse en departamentos perfectamente organizados.
Una misma persona puede preparar un presupuesto, hablar con un cliente, comprobar el inventario, emitir una factura, revisar un cobro y organizar el trabajo del equipo en una sola mañana.
Cuando cada una de esas tareas se realiza en un programa diferente, la información termina dispersa entre hojas de cálculo, aplicaciones, correos electrónicos, carpetas y conversaciones.
Kiby busca centralizar ese funcionamiento.
La ficha de un cliente puede reunir sus datos, presupuestos, facturas, documentos, seguimientos, oportunidades comerciales y comunicaciones. Los productos pueden relacionarse con el inventario, las ventas, las compras y la tienda online. Los empleados pueden acceder únicamente a las áreas que necesitan según sus permisos.
Esta visión transversal permite que la información no quede aislada dentro de departamentos o herramientas independientes.
La plataforma está construida para que un dato introducido en una parte del sistema pueda tener utilidad en el resto del negocio. Una venta puede actualizar el inventario, generar la documentación correspondiente y quedar vinculada al cliente. Un cobro puede modificar el estado de una factura. Una intervención técnica puede asociarse a un contrato, una máquina y un historial de servicio.
Esa conexión entre procesos es precisamente lo que diferencia a un ERP de un simple programa de facturación.
Inteligencia artificial aplicada a problemas reales
La inteligencia artificial ocupa también un lugar relevante en la evolución de Kiby, aunque la compañía evita presentarla como un fin en sí mismo.
Su incorporación se centra en eliminar tareas repetitivas, interpretar información y facilitar que las empresas aprovechen mejor los datos que ya generan.
Entre sus aplicaciones se encuentra el tratamiento automático de documentos, la lectura de tickets y facturas de compra, la clasificación de información y la generación de resúmenes que ayuden a comprender el historial de relación con un cliente.
La plataforma puede analizar anotaciones y seguimientos comerciales para identificar necesidades detectadas, posibles fricciones, asuntos pendientes o recomendaciones de actuación.
El objetivo no es sustituir la decisión humana, sino reducir el tiempo dedicado a buscar información dispersa y facilitar que responsables y equipos entiendan rápidamente qué está ocurriendo en cada cuenta.
Esta filosofía se extiende al resto de automatizaciones de Kiby.
La tecnología se utiliza para simplificar procesos, recordar tareas, conectar áreas del negocio y evitar trabajos manuales que no aportan valor.
Cuando una empresa necesita ayuda para implantar el programa, reorganizar un proceso o resolver una incidencia importante, la intervención continúa siendo humana.
La oportunidad de VeriFactu
El nuevo escenario regulatorio español está acelerando la transformación digital de miles de empresas.
La implantación de los nuevos requisitos aplicables a los sistemas informáticos de facturación obligará a sociedades, autónomos y profesionales a revisar las herramientas que utilizan para emitir, registrar y conservar sus facturas.
Para muchos negocios, este proceso supondrá abandonar hojas de cálculo, programas antiguos o aplicaciones que no estén preparadas para cumplir con la normativa.
Kiby está convirtiendo esta obligación en una oportunidad para modernizar la gestión completa de las empresas.
Su planteamiento es sencillo: si un negocio tiene que revisar su forma de facturar, puede aprovechar ese momento para mejorar también el control de sus clientes, presupuestos, cobros, gastos, ventas, productos o inventario.
La compañía no entiende VeriFactu únicamente como una funcionalidad técnica incorporada al programa. Lo concibe como una puerta de entrada hacia una gestión más ordenada y conectada.
En lugar de cambiar de herramienta exclusivamente para cumplir con una obligación, las empresas pueden implantar un sistema capaz de acompañarlas más allá del calendario normativo.
Esta estrategia resulta especialmente relevante para sociedades, comercios y pymes que todavía trabajan con diferentes programas desconectados o dependen excesivamente de procesos manuales.
Para ayudar a empresarios y profesionales a comprender este cambio, Kiby también publica contenidos divulgativos sobre VeriFactu y facturación electrónica, además de mantener accesible la declaración responsable de su sistema informático de facturación.
Una red de profesionales alrededor de Kiby
En la expansión de la plataforma tienen un papel importante las gestorías, asesorías, agencias, consultores informáticos y profesionales que mantienen una relación de confianza con autónomos y pequeñas empresas.
Kiby está desarrollando una red de colaboradores y embajadores que pueden recomendar la plataforma a sus clientes, acompañarlos durante el cambio y recibir comisiones recurrentes por las empresas que incorporen.
La propuesta parte de una realidad habitual: muchos de estos profesionales ya recomiendan herramientas, proveedores y soluciones a sus clientes, pero rara vez reciben una compensación por el valor comercial que generan.
La compañía quiere transformar esa recomendación informal en una relación estructurada.
Los colaboradores disponen de un panel desde el que pueden generar enlaces personalizados, controlar registros, consultar conversiones y conocer las comisiones asociadas a cada cliente.
Además, cuentan con materiales comerciales, recursos formativos y el apoyo del equipo de Kiby para realizar demostraciones, resolver dudas y acompañar las implantaciones.
El objetivo es que el embajador no tenga que convertirse en técnico ni asumir el soporte posterior. Su función consiste en detectar empresas que pueden beneficiarse de la plataforma y facilitar el primer contacto.
Kiby se encarga de la demostración, la configuración, la migración y el acompañamiento.
Esta red permite acercar la tecnología a empresas que confían más en la recomendación de su gestor, consultor o proveedor habitual que en una campaña publicitaria.
Facturar y cobrar desde un mismo lugar
Uno de los pasos más relevantes en la evolución de la plataforma es Kiby Pay, su sistema integrado de cobros.
La funcionalidad permite crear enlaces de pago, incorporarlos a las facturas, enviarlos por correo electrónico y facilitar que el cliente abone sus documentos desde su área privada.
El objetivo es cerrar todo el recorrido dentro de una misma plataforma: crear la factura, enviarla, facilitar su pago y comprobar cuándo se ha cobrado.
Para muchas pequeñas empresas, la distancia entre facturar y cobrar continúa siendo uno de sus principales problemas.
Los documentos se generan en un programa, los pagos se reciben a través de diferentes entidades y el seguimiento termina realizándose manualmente mediante extractos bancarios, correos electrónicos o llamadas.
Kiby Pay reduce esa fragmentación y acerca el ERP a un terreno en el que cada vez resulta más importante integrar gestión empresarial y pagos.
El sistema contempla el control de transacciones, devoluciones, liquidaciones, incidencias, permisos y diferentes tipos de enlaces de cobro.
También está diseñado para impedir pagos duplicados y para que la empresa pueda conocer en cada momento el estado de una operación.
La propuesta comercial es igualmente sencilla: la empresa paga cuando cobra, sin necesidad de asumir una cuota mensual adicional por disponer de la funcionalidad.
Con Kiby Pay, la plataforma da un nuevo paso en su propósito de concentrar en un mismo entorno todo el ciclo económico de una empresa.
Presupuestar, vender, facturar, cobrar y analizar sin salir del mismo sistema.
Comercio físico y comercio electrónico conectados
El comercio es uno de los ámbitos en los que la propuesta de Kiby adquiere una especial profundidad.
La plataforma permite gestionar un terminal de punto de venta, productos, variaciones, tarifas, cajas, almacenes y ventas desde un mismo sistema.
Cuando una empresa dispone también de una tienda online, puede conectar ambos canales para evitar que el negocio físico y el digital funcionen como dos realidades separadas.
El objetivo es que un producto vendido en tienda actualice el inventario disponible y que los pedidos recibidos por Internet se incorporen al mismo sistema de gestión.
Esta visión omnicanal resulta especialmente útil para comercios que han ido incorporando herramientas independientes a medida que crecían.
En muchos casos, la tienda física utiliza un programa, la web otro y la facturación se gestiona desde una tercera aplicación. El resultado son stocks desactualizados, duplicidad de datos y una elevada dependencia de tareas manuales.
Con su ERP para ecommerce y comercio omnicanal, Kiby busca que el cliente, los productos, el inventario, las ventas y la facturación formen parte de una única estructura.
De esta manera, el comercio puede comprender mejor qué vende, a través de qué canal, con qué margen y en qué establecimiento o almacén se encuentra cada producto.
La conexión con WooCommerce permite, además, sincronizar pedidos, productos, variaciones, tarifas, facturación e inventario, evitando que la tienda online se convierta en una herramienta aislada del resto de la empresa.
Empresas de mantenimiento, instalaciones y servicios técnicos
Otro de los sectores en los que Kiby ha desarrollado herramientas específicas es el de las empresas de mantenimiento, instalaciones y asistencia técnica.
Estas compañías no solo necesitan emitir facturas.
Deben gestionar avisos, desplazamientos, técnicos, equipos, contratos, materiales, revisiones periódicas, partes de trabajo e historiales de intervención.
El software SAT de Kiby permite relacionar cada servicio con el cliente, la ubicación, el equipo afectado y el profesional encargado de resolverlo.
También facilita la planificación de trabajos y el acceso a la información desde dispositivos móviles, de modo que el técnico pueda consultar sus intervenciones y registrar el resultado del servicio.
Los equipos o máquinas pueden disponer de códigos QR o tecnología NFC para que el cliente identifique rápidamente el activo y comunique una incidencia.
Los técnicos pueden añadir materiales, fotografías, audios, observaciones y la firma del cliente al parte de trabajo. Al finalizar la intervención, la información queda disponible para la oficina y puede convertirse en una factura sin volver a introducir todos los datos.
Esta capacidad de adaptarse a procesos operativos concretos sitúa a Kiby más allá de los programas centrados exclusivamente en facturación, contabilidad o impuestos.
La compañía busca que el ERP esté presente tanto en la oficina como en la actividad diaria del negocio.
Fabricación, lotes y trazabilidad
Las empresas que fabrican o transforman productos necesitan un nivel de control adicional.
No basta con saber cuántas unidades se han vendido. Es necesario conocer qué materias primas se han utilizado, a qué lote pertenecen, qué cantidad se ha producido y cómo se ha movido el producto entre almacenes.
Kiby incorpora herramientas orientadas a la fabricación, los lotes, los números de serie y la trazabilidad.
Estas funciones permiten seguir el recorrido de un producto desde la entrada de los materiales hasta su venta final.
Para sectores como la alimentación, la distribución, la fabricación artesanal o determinadas actividades industriales, esta información puede ser imprescindible tanto para organizar la producción como para responder ante una incidencia.
La integración con compras, ventas e inventario permite que la trazabilidad no funcione como una herramienta independiente, sino como una parte más del sistema general de la empresa.
Esta profundidad operativa es uno de los elementos que permite a Kiby competir en proyectos donde un programa sencillo de facturación resulta insuficiente.
Su propuesta para distribuidores, mayoristas y fabricantes integra inventario, pedidos, facturación, lotes, rutas comerciales, ventas online y análisis del negocio.
Soluciones para diferentes sectores
La modularidad de Kiby también permite adaptar la plataforma a sectores con necesidades muy diferentes.
Un despacho profesional puede controlar clientes, expedientes, proyectos, honorarios, igualas, facturas recurrentes y documentación desde un mismo entorno.
Una peluquería, barbería o centro de estética puede gestionar citas, clientes, comisiones de empleados, productos, inventario, cajas y cobros mediante TPV.
Una agencia puede unir presupuestos, proyectos, clientes, rentabilidad y facturación. Una empresa de mantenimiento puede coordinar técnicos y partes de trabajo. Un distribuidor puede controlar almacenes, lotes, rutas y comerciales.
No se trata de desarrollar un programa completamente distinto para cada actividad, sino de construir una base común y activar las capacidades que cada sector necesita.
Esta estrategia permite que las distintas áreas permanezcan conectadas y evita que la empresa tenga que montar su gestión mediante aplicaciones independientes.
Tecnología extremeña con impacto social
La visión de Kiby no se limita al desarrollo de software empresarial.
La compañía también ha decidido aportar parte de su capacidad tecnológica a proyectos que utilizan la innovación para mejorar la autonomía y la calidad de vida de personas con discapacidad.
Una de estas iniciativas es E.V.A., una herramienta de comunicación dirigida a personas con ELA, tetraplejia, parálisis cerebral y otras situaciones que limitan gravemente la capacidad de expresarse.
El proyecto, reconocido con un tercer premio mundial en el Google Gemma Impact Challenge, busca ofrecer una alternativa accesible frente a sistemas de comunicación que pueden alcanzar precios prohibitivos para muchas familias.
La incorporación de profesionales vinculados a Kiby permitirá reforzar su desarrollo y avanzar en ámbitos como el producto, la inteligencia artificial y la automatización.
Esta colaboración refleja una idea defendida por la compañía: la tecnología debe servir también para resolver problemas que trascienden la rentabilidad empresarial.
Participar desde Extremadura en un proyecto con reconocimiento internacional demuestra, además, que la innovación no depende necesariamente de encontrarse en Madrid, Barcelona o alguno de los grandes polos tecnológicos europeos.
El talento, el conocimiento y la capacidad para construir productos con impacto también pueden desarrollarse desde ciudades como Plasencia.
Esta filosofía forma parte de Kiby Social, la iniciativa mediante la que la compañía vincula el crecimiento de su plataforma con proyectos tecnológicos y humanos de impacto.
Construir tecnología desde Extremadura
La ubicación de Kiby forma parte de su identidad, pero no limita su mercado.
Desde Extremadura, la compañía de software desarrolla una plataforma utilizada por empresas de diferentes sectores y territorios, apoyándose en una estructura tecnológica capaz de prestar servicio de forma completamente digital.
Esta combinación permite mantener las raíces en la región y competir en un mercado nacional.
Durante años, una parte importante del talento tecnológico extremeño se ha visto obligada a desplazarse hacia otras comunidades para acceder a determinados proyectos profesionales.
Empresas como Kiby muestran un camino diferente: construir productos propios, generar conocimiento, crear empleo cualificado y operar desde Extremadura para clientes de cualquier lugar.
La compañía no plantea su origen como una desventaja que deba superar, sino como una parte central de su manera de trabajar.
La cercanía, la capacidad de escuchar y una visión menos corporativa del software forman parte de una cultura empresarial vinculada al territorio.
Desde Plasencia se toman decisiones de producto, se desarrollan nuevas funcionalidades, se atiende a clientes y se diseñan herramientas capaces de competir con plataformas construidas desde algunos de los principales centros tecnológicos.
La historia detrás de ‘En tierra de gigantes’
Kiby también ha decidido contar públicamente el proceso de construir una empresa tecnológica desde Extremadura y competir en un sector dominado por compañías de gran tamaño.
Lo hace a través de ‘En tierra de gigantes’, una serie de contenidos publicada en su propia web.

La iniciativa reúne reflexiones sobre producto, regulación, inteligencia artificial, marketing, errores empresariales y aprendizajes obtenidos a partir de la relación directa con los clientes.
No se trata únicamente de explicar las funcionalidades del programa.
El objetivo es mostrar las decisiones, dificultades y oportunidades que aparecen al desarrollar una plataforma de gestión en un mercado tan competitivo.
En un Internet cada vez más ocupado por textos genéricos producidos de forma automática, Kiby apuesta por contar una historia propia, vinculada a experiencias, personas y decisiones reales.
Esta narrativa permite comprender que detrás del software no existe únicamente un conjunto de pantallas y herramientas.
Existe un equipo construyendo una visión concreta sobre cómo debería ser la tecnología empresarial: potente sin ser abrumadora, flexible sin estar fragmentada y cercana sin renunciar a la automatización.
Crecer sin perder la cercanía
Uno de los principales compromisos de Kiby es mantener esa proximidad a medida que crece el número de empresas que utiliza la plataforma.
La compañía es consciente de que muchos programas comienzan ofreciendo una atención directa y terminan sustituyéndola por procesos completamente automatizados.
Su estrategia no consiste en rechazar la automatización, sino en utilizarla para eliminar tareas repetitivas y reservar la intervención humana para aquellos momentos en los que realmente aporta valor.
La inteligencia artificial puede ayudar a leer documentos, organizar información o detectar patrones. Los asistentes automáticos pueden responder preguntas sencillas y orientar al usuario dentro del programa.
Sin embargo, cuando una empresa necesita migrar sus datos, reorganizar sus procesos, implantar una funcionalidad importante o resolver una incidencia crítica, Kiby quiere que continúe habiendo una persona al otro lado.
La tecnología debe servir para acercar la empresa al cliente, no para levantar una barrera entre ambos.
La potencia de un ERP grande, sin la distancia de una gran corporación.
Una empresa extremeña frente a los gigantes
Desde Plasencia, Kiby está construyendo una de las propuestas tecnológicas más ambiciosas surgidas en Extremadura dentro del ámbito del software empresarial.
Compite en un sector exigente, ocupado por compañías nacionales e internacionales que ofrecen soluciones a autónomos, comercios y empresas de todo tipo.
Su respuesta no consiste en imitar exactamente lo que ya existe.
Kiby apuesta por una arquitectura modular, una amplia profundidad operativa, inteligencia artificial aplicada a problemas reales, cobros integrados y una relación más cercana con sus clientes.
El propósito es que una empresa pueda comenzar facturando y terminar gestionando desde el mismo lugar sus ventas, clientes, empleados, productos, almacenes, comercios, proyectos, servicios técnicos, procesos de fabricación y cobros.
Todo ello sin obligarla a convivir desde el primer día con una herramienta sobredimensionada.
En un mercado donde los programas de gestión tienden a parecerse cada vez más, Kiby se diferencia no solo por lo que su tecnología puede hacer, sino por la forma en la que entiende la relación entre el software y las personas que lo utilizan.
Su batalla se libra en el producto, en la innovación y en la confianza.
En demostrar que una pyme puede disponer de la potencia de un gran ERP sin renunciar a la sencillez ni al acompañamiento.
Y en confirmar que desde Extremadura también se puede desarrollar tecnología capaz de competir de igual a igual con los gigantes del software empresarial.