La catedrática de la Universidad de Extremadura María Luisa Timón Andrada coordina un equipo interdisciplinar, formado por investigadores del área de Tecnología de los Alimentos de la Escuela de Ingenierías Agrarias y por profesores de las áreas de Dirección de Empresas y Sociología de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales y de la Escuela de Ingenierías Industriales, que está desarrollando el proyecto ‘NutriSenior 2030’, financiado por el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030.
El objetivo del estudio es mejorar la alimentación y el envejecimiento saludable de las personas mayores de 65 años a partir de sus experiencias, hábitos y dificultades cotidianas relacionadas con la alimentación.
“Es necesario comprender cómo comen realmente las personas mayores y qué dificultades encuentran en su día a día. El proyecto busca conocer sus hábitos alimentarios, teniendo en cuenta posibles barreras socioeconómicas, problemas a la hora de hacer la compra, leer el etiquetado, cocinar o conservar los alimentos, así como cambios en la alimentación asociados a la jubilación, la soledad o la convivencia familiar”, explica María Luisa Timón.
El equipo investigador ha llevado a cabo 30 entrevistas en profundidad a personas mayores de 65 años de distintos perfiles socioeconómicos, tanto de zonas urbanas como rurales de Extremadura. Posteriormente, el trabajo desarrollado en la Feria de los Mayores y en la Universidad de Mayores ha permitido contrastar y ratificar los principales resultados obtenidos en las entrevistas, incorporando además nuevas aportaciones y experiencias de personas mayores.
Los resultados preliminares muestran que los hábitos alimentarios varían significativamente en función de la edad, el hecho de vivir solo o en pareja, y la presencia de familiares, como hijos o nietos. Así, se constata que la alimentación cambia de forma notable cuando una persona vive sola, especialmente tras la jubilación, y en muchos casos se produce un mayor desorden en horarios y comidas.
El análisis cualitativo también ha permitido identificar distintos perfiles, como mujeres que tradicionalmente se encargan de la compra y la cocina, hombres que delegan estas tareas, así como personas especialmente entre los 65 y 70 años que son activas digitalmente. Esta diversidad resulta clave para adaptar las soluciones del proyecto a las distintas realidades sociales y tecnológicas.
A partir de estos resultados se desarrollará una guía práctica de alimentación y una sencilla aplicación móvil, para ser utilizada principalmente a través de WhatsApp, que ofrecerá recomendaciones claras, breves y adaptadas a los hábitos reales de las personas mayores, con el objetivo de que la tecnología sea una ayuda y no una barrera.
Fuente: Servicio de Difusión de la Cultura Científica
