Antonio del Barrio Estremera presenta ‘Mimbres de amor’, editado por la editorial Poesía eres tú, un poemario en el que convierte el amor en una suma de sentimientos, actitudes y experiencias que deben cuidarse para que una relación tenga solidez y sentido.
El escritor, nacido en Segovia en 1956, construye la obra desde la madurez y la experiencia vital. A lo largo del libro van apareciendo ‘mimbres’ como el respeto, el cariño, la ternura, la pasión, la entrega, la comprensión, la fidelidad, la lealtad, la empatía, la sensibilidad, la complicidad, la comunicación, la autoestima o la convivencia, todos ellos presentados como piezas indispensables para sostener el amor con el paso del tiempo. La idea de fondo es que una relación no depende de un único impulso, sino de un tejido cuidado día a día.
El libro también tiene un marcado componente artístico. Cada poema va acompañado por bocetos realizados por el propio autor a partir de cuadros célebres vinculados al amor, una combinación que une literatura y pintura y que le da al conjunto un tono muy visual. Entre las referencias que aparecen figuran ‘El beso’, de Gustav Klimt; ‘Dos mujeres leyendo’, de Pablo Picasso; ‘Autorretrato como tehuana’, de Frida Kahlo; ‘Muchacha en la ventana’, de Salvador Dalí; ‘El beso’, de Francesco Hayez; y ‘La batalla del amor’, de Paul Cézanne. Esa convivencia entre verso e imagen refuerza la intención de leer el amor no solo como emoción, sino también como experiencia cultural y estética.
Antonio Del Barrio recuperó su vocación literaria al llegar la jubilación, después de una trayectoria profesional en el ámbito financiero. Antes ya había publicado ‘Pinceles y rimas, para rosas y espinas’, y en la actualidad mantiene un blog en Grada donde firma poemas y artículos socioculturales. Desde ese espacio ha ido consolidando una voz muy ligada a la escritura, a la sensibilidad social y a la reivindicación del valor de la experiencia de las personas mayores. Ese trasfondo también se nota en este nuevo libro, que mira el amor desde una perspectiva madura y reflexiva.
‘Mimbres de amor’ no se limita a reunir poemas sobre el sentimiento amoroso. También propone una lectura más amplia, casi de educación sentimental, en la que el autor observa los vínculos de pareja con la perspectiva de quien ha vivido, ha pensado y ha querido dejar un testimonio útil para otros. Por eso el libro se dirige tanto a quienes han sufrido fracasos amorosos como a quienes buscan construir relaciones más plenas, con la idea de que entender mejor las piezas del amor ayuda a afrontar sus alegrías, sus heridas y sus contradicciones.

¿Qué es el amor?
¿Qué es el amor
cuando se vive en pareja?
¿Qué bondades lo aderezan
y cuál es su color?
No es escaso su legado
pues ha de colmar de virtudes
la palabra enamorado,
llenaría mil papiros
hablando de lo que alude
para que broten suspiros
¡Cuando llegan plenitudes
o por lloros compungidos!
La primera gran verdad
cuando ‘bebemos’ amor,
¡Es la diversidad!
Pues no solo hay calor
si es de varón con mujer,
¡Son todos y nacidos de ‘su ser’
dueños de su emoción!
Es de aquellos que abrazados
en sus ‘lazos’ de colores
sin mirar su condición
viven ensimismados
por unir su corazón.
¡Todos hijos de Cupido!
Para ellos y por ellos
que buscan algo tan bello
como el amor en su nido,
lo escrito a continuación:
¡Estos ‘mimbres’
bien trenzados
a sus vidas dan sentido!
El respeto, el cariño,
el afecto y la ternura
el deseo, la pasión
la lucha, el sentimiento
la entrega y la comprensión,
alegría y sufrimiento
compartir con emoción
y además fidelidad
y mucha admiración,
sinceridad, lealtad,
sacrificio y empatía
y también la convivencia
plena de complicidad,
comunicación y autoestima
envuelta en sensibilidad,
reconciliar el corazón
sin dejar de ser románticos,
¡Todo ello es la semilla,
de la que brota el amor!
Esos juncos han crecido
con la luz y al apagar,
se logran con el tiempo
y el camino recorrido.
Si mezclamos ese aliño,
se logra esa gran certeza
que llamamos el amor,
¡Al alma le da grandeza,
de la vida es su razón!
Se hace poco a poco
paso a paso, sol a sol,
sin él, no habrá sabor
al navegar cada día
y mantendrá la ilusión
con las velas recogidas.