La cupletista y divulgadora Olga María Ramos ha participado como asesora de cuplé en ‘La bola negra’, la película de Javier Calvo y Javier Ambrossi, con la que ha contribuido a acercar este género musical al público actual.
En concreto, la artista ha asesorado a Penélope Cruz en la preparación de las interpretaciones musicales de su personaje, Nené Romero, una cupletista vinculada al mundo del espectáculo de la época cuya construcción remite a figuras como su madre, Olga Ramos.
La película recupera la presencia de las cupletistas en la cultura popular y permite acercarse a la historia de unas artistas que desarrollaron sus carreras en una sociedad marcada por las restricciones impuestas a las mujeres. Figuras como Raquel Meller, Fornarina y La Chelito alcanzaron notoriedad durante las primeras décadas del siglo XX con espectáculos que combinaban música, interpretación y puesta en escena. Sus repertorios reflejaron las costumbres y las transformaciones sociales de su tiempo, en un contexto en el que sus trayectorias estuvieron condicionadas por los prejuicios y la censura.
En este recorrido por la historia del cuplé destaca Olga Ramos, nacida en Badajoz en 1918, vinculada a la recuperación y difusión de este género durante el siglo XX. La artista desarrolló gran parte de su carrera en Madrid, donde compartió escenario con su hija, Olga María Ramos, en ‘Las noches del cuplé’, espectáculo que se mantuvo en cartel desde 1968 hasta 1999. Su trayectoria constituye una parte fundamental del legado artístico que su hija continúa difundiendo.
Olga María Ramos, cuyo padre fue el compositor Enrique Ramírez de Gamboa, conocido como ‘El Cipri’, ha desarrollado su carrera como intérprete y divulgadora del cuplé. Su trabajo combina las actuaciones musicales con la explicación de la historia y las características de este género a través de conferencias cantadas, un formato que permite acercarlo a distintos públicos. Entre sus propuestas figura la conferencia-concierto ‘Olga Ramos, extremeña universal, le puso voz al cuplé’, con la que difunde la trayectoria artística de su madre y contribuye a mantener vivo su recuerdo.
La participación de Olga María Ramos en ’La bola negra’ vuelve a situar el cuplé en el panorama cultural actual y conecta el trabajo de divulgación de la artista con la memoria de las intérpretes que marcaron la historia de este género. La película ofrece una nueva oportunidad para acercar al público a un repertorio que, más allá de su dimensión musical y escénica, forma parte de la historia social de España.
En esta entrevista, Olga María Ramos repasa el legado de su madre, el papel de las cupletistas en la historia y los retos para acercar este género musical a las nuevas generaciones.
La película ‘La bola negra’ ha vuelto a situar a las cupletistas en la conversación cultural. Más allá de la interpretación de las canciones, ¿Qué cree que debería conocer el público sobre la realidad de estas artistas para comprender su importancia histórica?
Tal y como señalo en mi segundo libro sobre el cuplé, las cupletistas fueron mujeres valientes que se subieron a un escenario en tiempos en que las mujeres debían ser sumisas y que no podían ni votar. Sin duda, fueron mujeres empoderadas, como se dice ahora, siendo de las primeras mujeres trabajadoras aunque es cierto que muchas se quedaron en el camino, abusadas, engañadas y menospreciadas.
¿Cómo ha encontrado en su asesoramiento el equilibrio entre respetar la manera de cantar de una época y permitir que una actriz construya un personaje propio?
Penélope Cruz fue humilde para aprender y talentosa para crear. Me pareció un acierto que no copiara, por ejemplo, a Olga Ramos a la que ella considero su inspiradora, aunque sí que incluyo algunas de sus frases geniales.
¿Hay algún aspecto de la historia del cuplé que le gustaría que el cine o la televisión abordaran en el futuro y que todavía no haya recibido suficiente atención?
Creo que es el momento de hacer una buena película sobre este maravilloso género, y creo que Los Javis y Penélope serían los idóneos para acometer este reto y, desde luego, me encantaría formar parte de ese sueño como asesora, para elegir y preparar a nuevas cupletistas.
Su madre dejó una trayectoria muy vinculada a la interpretación y la difusión del cuplé. ¿Qué aspectos de su legado considera más difíciles de transmitir?
Como he dicho anteriormente, la complejidad de un género tan diverso como es el cuplé en el que no solo se requiere una voz delicada, bien timbrada, con muy buena dicción y afinación, sino ser buena actriz que igualmente haga bien el cuplé dramático sin que sea lacrimógeno y el pícaro sin que caiga en lo obsceno; tener elegancia, intención… En fin, es complicado aunque yo lo hago “como el que lava”.
El ‘Chotis del Pichi’ fue interpretado por su madre con la referencia a Victoria Kent que otras versiones habían eliminado. ¿Qué significaba mantener ese verso en aquel contexto político y social, y qué riesgos o consecuencias podía tener para una artista negarse a modificar una canción?
Mi madre nunca fue censurada ni en la picardía que cantaba con gusto, gracia e inteligencia ni en el caso del ’Pichi’, quizás porque su fama de gran artista la debió blindar para no tener que cambiar el texto de este chotis. La letra original dice, efectivamente “Victoria Kent” (refiriéndose a la que entonces era directora de prisiones con la República) y la censura lo convirtió en “pollito bien”.
En cuanto a las consecuencias que podía tener quien se negara a modificar una canción, imagino que multazo y prohibición de representar la obra musical o literaria.
Usted ha construido su propia trayectoria a partir de una tradición familiar. ¿Cómo ha encontrado el equilibrio entre mantener vivo ese legado y desarrollar una identidad artística propia?
Copiar es un error, por muy buena que sea la profesora, como ha sido la que yo he tenido. Copiar nunca funciona porque el original siempre es mejor. Yo aconsejo en todos los campos del arte que se elijan los mejores maestros y luego se imprima un estilo propio.
¿Cómo acercaría el cuplé a una persona joven que nunca ha escuchado una canción de este género?
Es importante que su encuentro con el cuplé sea con una buena intérprete. Yo he tenido la ocasión de impartir conferencias cantadas en universidades como en la ciudad mexicana de Mérida, donde me había advertido el rector que habían obligado a los alumnos a asistir y que no me sorprendiera si alguno atendía al móvil o salía del auditorio. Ni uno se movió de la butaca e incluso participaron en algún que otro cuplé como ’El sátiro del ABC’ o ’El pulverizador’.
Muchas canciones populares permiten conocer las costumbres, los conflictos y las transformaciones sociales de su tiempo. ¿Qué puede descubrir la sociedad actual sobre su propia historia a través del cuplé?
Es un momento complicado, en el que los valores se han ido perdiendo y las redes sociales se han convertido en el modo instantáneo de comunicación. Yo hasta he escrito alguna letrilla de actualidad del ’Ven y ven’ como:
El móvil es un invento
muy útil y extraordinario
pero es el mayor tormento, mi vida,
delante de un escenario
(Método infalible para que apaguen y guarden los móviles). Lo cierto es que la sociedad actual es poco inspiradora.
Su madre nació en Badajoz y recibió a título póstumo el Premio Grada a la Trayectoria en 2018. ¿Qué significa para usted que su legado mantenga ese vínculo con Extremadura? ¿Cómo cree que podría darse a conocer mejor su figura en la tierra donde nació?
Estaré siempre agradecida a Pilar Boyero que lo propuso, y a la revista Grada que lo considero justo. En cuanto a la segunda pregunta, mi sueno sería recorrer Extremadura con mi conferencia concierto ’Olga Ramos, extremeña universal, le puso voz al cuplé’.
¿Qué proyecto le gustaría impulsar para que el cuplé siga vivo y llegue a públicos que todavía no lo conocen?
Apoyo de las instituciones; y, como dije una vez, “¡Aprovechaos de mí!”.