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Piti Hurtado. El baloncesto como forma de vida. Grada 160. Perfil

Piti Hurtado. El baloncesto como forma de vida. Grada 160. Perfil
Foto: Cedida
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Juan Manuel Hurtado Pérez, ‘Piti’ Hurtado para todos, es el vivo ejemplo de identificación con un deporte, en este caso el baloncesto, que practica desde que era pequeño en su colegio de Cáceres, el San Antonio de Padua, el mismo que acaba de ser galardonado con la Medalla de Extremadura, en cuyo acto de entrega participó entregándola al padre Isidoro Moruno.

Accesibilidad promovida por Fundación CB. Locución: Susana Mangut. Sonorización: Daniel López Luna

También entrenador desde muy joven, ha repartido su carrera profesional por banquillos de España, Japón, México y Venezuela, y en los últimos tiempos se ha especializado en las retransmisiones televisivas, primero en Movistar y luego en DAZN, donde forma parte del equipo que comenta los partidos de la Euroliga.

Foto: Cedida
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¿Cuándo empezó a interesarte el baloncesto?
El baloncesto llegó a mi vida al estudiar en el colegio San Antonio de Padua, en Cáceres; jugué un primer año a balonmano y luego empecé a jugar a baloncesto, en infantiles, y digamos que mi vida pasó del blanco y negro al color leyendo la revista Gigantes, jugando con mis amigos, con mis compañeros de clase, con el padre Echevarría, con toda la gente del San Antonio.

¿Y por qué te decantaste por ser entrenador?
Después de jugar un par de años, apenas con 14 o 15 años me preguntaron si quería empezar a entrenar a los pequeñitos. Así que realmente no me decanté, ‘me decantaron’, vieron que tenía algo que yo no sabía que tenía, alguna habilidad comunicativa, y empecé a entrenar a equipos de minibasket. A partir de ahí fue todo muy natural, estudié Derecho en Cáceres pero el baloncesto estaba metido dentro de mí, porque jugaba y entrenaba; todo muy en Cáceres, pero siempre soñando con el baloncesto que veía en Estados Unidos, o el de la Copa de Europa o la Euroliga.

Tu trayectoria profesional ha estado muy ligada a tu ciudad, pero también has entrenado fuera de España, concretamente en Japón, México y Venezuela. ¿El lenguaje del baloncesto es universal o fue difícil adaptarse a culturas diferentes?
Recuerdo que el primer trimestre en Japón no fue fácil, me recuerdo muy empatizado con la película ‘Lost in translation’; luego te vas dando cuenta que el baloncesto te ayuda a encontrar los códigos similares, y es verdad que es universal. Cada cultura es muy diferente, hasta tal punto que yo he borrado de mi imaginario frases como ‘lo que pasa en España no pasa en ningún sitio’, y huyo de esos grandes tópicos, como que aquí somos especiales. Todos los países, todas las culturas tienen rasgos de identificación, y a quienes nos toca vivir en varios sitios nos tenemos que adaptar, y no hay ni que ensalzar demasiado ni tirar por tierra las costumbres de cada lugar.

Fotos: Levanga Hokkaido
Fotos: Levanga Hokkaido

Especialmente tu periodo en Japón debió ser todo un reto profesional. ¿Cómo lo recuerdas?
Lo recuerdo de una forma fantástica, además para mí Japón no solo es pasado, porque he tenido ofertas posteriormente para volver a entrenar; lo recuerdo como un periodo muy feliz para mí y para mi familia. Fui el primer entrenador español profesional de baloncesto en entrenar en Japón, y al principió sentí ese vacío en el estómago porque aquello sí que era muy diferente a todo lo anterior. Japón es un país muy fiable, muy reconocible; todo lo que se hablaba, todo lo que prometían, todo lo que se planificaba se cumplía tal cual, e incluso para eso necesité una adaptación, porque nosotros somos un poco más interpretativos, más flexibles, por nuestra forma de ser. Pero guardo un recuerdo muy bueno y Japón es parte de mi corazón.

Entrenador principal, ayudante, seleccionador de categorías inferiores, director deportivo… ¿en qué perfil te encuentras más cómodo?
Yo soy entrenador, claramente. Es verdad que he hecho otras cosas, y como entrenador puedes ser primero o segundo, pero el caso es estar en la cancha, poder formar parte de un equipo, identificarte con un grupo que trabaja, que entrena, que intenta ser mejor; creo que es donde me encuentro más cómodo.

Y ahora, en labores informativas, formas parte de la retransmisión de los partidos de la Euroliga; ¿cómo se ven los partidos desde fuera, es difícil contener al entrenador que llevas dentro?
Con el tiempo que llevo en los medios de comunicación he sabido contenerlo, he interiorizado que me dirijo a un público más general, y que no puedo estar continuamente explicando jugadas usando la pizarra; creo que es importante explicar por qué pasan las cosas en baloncesto, pero ahí paro un poco; hay momentos en los que ves que un equipo está defendiendo poco, o a un jugador muy indolente, y querría ponerme en el lugar del entrenador, pero es fácil contenerte porque la costumbre te lleva a ello.

Foto: Levanga Hokkaido
Foto: Levanga Hokkaido

¿Añoras el banquillo y la adrenalina de la competición?
Definitivamente, añoro el banquillo y la competición. La victoria es una gran dopamina, aunque la derrota te puede tumbar y te puede hacer modificar el comportamiento, pero no debería ser así y hay que luchar para ello; claro que añoro el banquillo, porque lo que me siento fundamentalmente es entrenador de baloncesto.

¿Prefieres formar a jugadores o dirigir proyectos profesionales?
Debería ser lo mismo; es verdad que en lo profesional la victoria es la base de casi todo, y se construye mucho más fácil en base a victorias, pero yo creo que eso es porque hay una muy baja cultura por parte de la dirigencia; los jugadores entrenan todos los días, los entrenadores nos formamos muchísimo, pero de ahí para arriba no hay una formación deportiva que no tenga que ver con otra cosa que no sea ganar; ganar es muy importante en lo profesional, pero formar a los jugadores también lo es, porque te encuentras jugadores de 20 o 25 años con su personalidad formada pero que todavía tienen mucho que aprender, y a los que deberíamos seguir formando incluso en lo profesional.

Cualquiera que haya estado relacionado con el deporte conoce sus beneficios, sobre todo en etapas formativas; ¿qué aporta especialmente el baloncesto?
En los departamentos de recursos humanos cada vez se está valorando más el hecho de que se haya practicado un deporte colectivo; en concreto el baloncesto aporta especialmente una educación, está muy medido que hables mal, o que te dirijas de una forma despectiva al árbitro; también aporta un trabajo en equipo, en el que todos son responsables, los que anotan más y los que anotan menos; y, sobre todo, al tener la libertad de cambios, la gente del banquillo es muy importante, no se puede dormir nunca; es muy importante el trabajo en equipo, la capacidad de trabajar juntos, algo que tanto se valora actualmente.

Foto: DAZN
Foto: DAZN

Seguramente hay otros obstáculos para un mayor desarrollo del deporte profesional en España, pero ¿ayudaría la visión que tienen otros países, como Estados Unidos, de la práctica deportiva en la etapa universitaria?
Yo creo que debería ampliarse la etapa de formación hasta los 22 o 23 años, deberíamos tener más categorías que no se considerasen casi profesionales, porque pasamos a los 17 años de jugar en formación a no tener prácticamente una categoría intermedia, y el que juega a los 19 años lo hace una vez a la semana contra gente de 35 años. Deberíamos tener algo intermedio, no sé si a nivel universitario o federativo, y deberíamos conseguir que se implicaran las universidades y los institutos, que estuvieran involucrados en el entramado de los clubes, porque tenemos muchísimas instalaciones que deberían ser aprovechadas para que los jóvenes, incluso hasta los 22 años, pudieran estar formándose los fines de semana, y no solo las mañanas de diario.

Hemos vivido la época más fructífera de la historia del baloncesto en España, sobre todo por los éxitos de las selecciones, tanto masculina como femenina, y no solo las absolutas. ¿El aficionado es consciente de lo difícil que será repetir estos éxitos; son valorados en su justa medida?
El aficionado no es consciente de lo difícil que será repetir esos éxitos, y tampoco creo que sean valorados, porque se vive mucho el ahora; por eso es muy importante tener una memoria. Se acaba de retirar Pau Gasol, y aunque vienen otros jóvenes con otras características no vamos a tener otro Pau Gasol, que ha sido el gran líder deportivo, y prácticamente un líder en la sociedad, por su comportamiento y por su deportividad, y creo que no lo valoramos lo suficiente. Creo que estos deportistas han sido históricos, esa selección de Pau, Marc, Navarro, Rudy y compañía ha sido increíble y creo que va a ser muy difícil de igualar.

Podemos preguntarte algo similar sobre José Calderón. ¿Es oportuno ya hablar de su legado?
Sí es oportuno hablar de su legado, precisamente porque se acerca mucho a lo que decíamos de Pau Gasol. José Calderón no solo ha sido un gran deportista, también es una persona del baloncesto que está intentando devolverle a su deporte muchas cosas, con su Fundación, con esa visión transversal, y haciendo un montón de cosas, como su campus de verano, que hace que su repercusión no esté solo en Extremadura, sino que llegue a muchos sitios. Pero especialmente en su tierra, en Villanueva de la Serena, en Badajoz, en Extremadura, está haciendo cosas que hablan de la dimensión de una figura como la suya, la del mejor deportista de nuestra historia.

Foto: Cedida
Foto: Cedida

¿Qué tiene la ciudad de Cáceres, incluso la provincia, para haberse convertido en las últimas décadas en la principal referencia del baloncesto extremeño?
Cáceres se convirtió en referencia del baloncesto extremeño un poco por casualidad, gracias a aquel ascenso de un equipo nuevo en 1992. A partir de entonces conseguimos resucitar el proyecto, que económicamente se vino abajo, pese a no haber unos grandes patrocinadores, pese a que las entidades financieras retiraron el apoyo o no supieron gestionarlo en su día.

En esa relación entre la empresa y el deporte se ha avanzado, pero todavía no estamos suficientemente ‘en la misma página’, como dicen los americanos, como para que los proyectos sean sostenibles y que no se tire tanto de recursos públicos; y si se tira de recursos privados, o de recursos de entidades financieras, conseguir que haya un retorno, y que no solo se piense en ganar siempre, en estar en la ACB, sino en más cosas.

Cáceres es un sitio muy de baloncesto en los últimos 30 años, y puede que se haya convertido un poco en la capital, pero ahora también hay proyectos nuevos en Badajoz, como el de la CBA, que puede ser un buen impulso, y Plasencia tiene un buen baloncesto, Villanueva de la Serena también, Mérida… Cáceres es un poco la cabeza visible, pero ojalá con el trabajo de la Federación Extremeña de Baloncesto todo pueda ir fluyendo y mejorando, para tener mejores jugadores de cantera.

¿Cómo viviste el momento de entregar la Medalla de Extremadura que ha recibido este año el colegio San Antonio de Padua de Cáceres?
Viví ese momento de la entrega de la Medalla de Extremadura con mucha felicidad; me llamaron de la organización de este acto tan bonito y para mí fue un momento de orgullo, en el cual representé a mis compañeros de clase, a mis compañeros de pupitre, a la gente con la que jugaba a baloncesto, a mis compañeros entrenadores, y muy orgulloso porque me hubieran elegido; obviamente espero que haya mejores expedientes académicos para poder haberlo hecho [risas], pero tampoco iba a renunciar, porque realmente me gustó mucho y la organización pensó que mi trayectoria valía esa llamada.

Entrega de la Medalla de Extremadura 2021 al colegio San Antonio de Padua. Foto: Junta de Extremadura
Entrega de la Medalla de Extremadura 2021 al colegio San Antonio de Padua. Foto: Junta de Extremadura

¿Qué opinas de la situación del baloncesto extremeño, qué futuro le auguras?
Me gustaría que hubiera una mezcla de financiación, que consiguiéramos llamar a las puertas adecuadas de empresas que pudieran ayudarnos a tener mejores proyectos; me gustaría que eso sirviera para tener más equipos en LEB Oro y en el futuro en ACB; me gustaría que Badajoz fuera una potencia, que todos esos proyectos y sus ‘reinos de taifas’ se pusieran de acuerdo, todos los clubes de cantera, para tener un equipo arriba donde confluyese el talento; Badajoz es una provincia con la suficiente población como para poder estar ahí arriba.

No tengo clara una predicción para el futuro, pero creo que cada vez estamos mejor formados, y un buen entrenador da igual que esté en Madrid o en Los Ángeles o en Mérida, lo importante es que tengamos unas buenas estructuras, que las direcciones deportivas, los coordinadores, los dirigentes hagan un buen trabajo, y ojalá en el futuro tengamos mejor baloncesto en Extremadura.

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