Acaba de ver la luz el primer trabajo discográfico de Martín Mostaza, alter ego musical del artista Fermín Solís, reconocido internacionalmente por novelas gráficas como ‘Buñuel en el laberinto de las tortugas’ (adaptada al cine), ‘Elia’ o ‘Charles loves Josefa’.
Bajo el título ‘Canciones tristes para tardes alegres’, este primer LP se compone de 10 temas de canción pop de autor, un álbum íntimo y nostálgico grabado por el productor y músico británico Sam George en los estudios Mammoth de Cáceres.
El resultado es un disco envuelto en una calidez acústica y con sutiles matices retro. Las canciones de Martín Mostaza están concebidas como pequeños relatos, historias cotidianas en las que la narración predomina al estribillo, dejando asomar ecos musicales que viajan desde Dylan y Cohen hasta Perales. Son canciones atemporales, interpretadas con calidez y delicadeza para todos los públicos.
La presentación oficial del proyecto tiene lugar con una serie de conciertos en los que, además de los temas de este álbum, Martín Mostaza adelantará algunos de los que aparecerán en su próximo disco.
La gira comenzará de la mano de Fundación CB con sendas citas en Mérida y Zafra:
- 6 de marzo. Mérida. Plaza de Santo Domingo
- 13 de marzo. Zafra. Espacio cultural Santa Marina
- 28 de marzo. Cáceres. Sala Belleartes, junto a McEnroe y The New Raemon
- 10 de abril. Plasencia. El jardín secreto
- 22 de mayo. Logroño. Sala Negra Café Teatro
Hemos tenido la oportunidad de hablar con Fermín Solís para conocer su nueva faceta artística.

Durante años te hemos disfrutado como Fermín Solís. ¿En qué momento sentiste que el dibujo ya no era suficiente y necesitabas expresarte como Martín Mostaza?
Yo no pienso que el motivo de convertirte en Martín Mostaza se deba a que el dibujo no sea suficiente. Para mí tanto el lápiz como la guitarra son un vehículo para contar historias. Yo ya era músico antes de publicar mi primer libro allá por el año 2000, lo que pasa es que nunca antes había cantado mis canciones. Eran los cantantes de los múltiples grupos musicales en los que he tocado quienes las han interpretado.
¿Qué cambia y qué permanece cuando pasas de contar historias en viñetas a hacerlo en canciones?
Para mí es prácticamente igual, solo que cambio el papel y la tinta china por la guitarra. Lo que más cambia es la inmediatez. Una historia mediante un libro lleva un proceso largo de producción y edición mientras se escribir una canción y compartirla con el público es mucho más inmediato. Por otra parte, escribir canciones, me permite volver a contar historias cortas como hacía al principio de mi carrera como dibujante.
‘Canciones tristes para tardes alegres’ es el nombre de tu disco. ¿Qué tipo de tristeza habita en este disco y por qué crees que puede convivir con la alegría?
El título del disco es un verso extraído de la canción ‘Un jueves cualquiera’. No es que todas las canciones del disco sean tristes, pero sí que se respira una cierta nostalgia o añoranza y esto, unido a que hay algunas canciones de desamor, quizá de la sensación de tristeza. Desde mi punto de vista, la tristeza y la alegría pueden convivir incluso en una misma canción.
¿Qué referentes musicales te acompañaron realmente en la creación del álbum y cómo dialogan con tu universo como autor de cómic?
Los referentes musicales son innumerables. Llevo escuchando música desde que era niño y ya paso de los 50 y me han dejado poso muchos cantantes desde Franco Battiato a José Luis Perales, desde Dylan a Cohen. Pero no solo cantautores. Por supuesto hay mil grupos que me influyen y sigo escuchando mucho power pop y rockandroll, jazz y blues. Luego, además, están las influencias del cine. En mis canciones hay referencias a Rohmer, a Bertolucci… y el cómic, claro. Martín Mostaza de hecho es un personaje de cómic que creé a principios de 2000 y protagonizó varios libros míos.
El disco ha sido producido por Sam George en los estudios Mammoth de Cáceres. ¿Cómo fue ese proceso de grabación y qué aprendiste al trabajar con un productor británico en tu debut musical?
Fue muy curioso, sobre todo porque entré para grabar un par de canciones y experimentar cómo sería todo este proceso de grabar en un estudio mi propio proyecto. Pero, casi sin darme cuenta, acabé grabando todo un disco. Decidí hacerlo de manera bastante sobria, solo guitarra y voz y algunos pequeños detalles que grabó Sam con mucho gusto.
¿Te sientes más vulnerable sobre un escenario con una guitarra que frente a una página en blanco?
Sí, por supuesto, dibujar es un actor solitario y muy íntimo, se disfruta de otra manera. Aunque llevo subiéndome escenarios desde hace más de 30 años nunca antes lo había hecho solo, y la verdad es que impone mucho. Es un miedo que voy superando poco a poco a base de tocar.
Este proyecto nace con gira y con un segundo disco ya en el horizonte. ¿Martín Mostaza es un paréntesis creativo o ha llegado para quedarse junto a Fermín Solís?
A mí me gustaría que se quedase, incluso que pusiese a descansar a Fermín Solís durante un tiempo; siempre soñé con ser músico antes que dibujante. De todas formas, todavía me quedan varias historias que dibujar y compartir con esos lectores fieles, que siempre me acompañaron desde los inicios.