En mayo se celebra el Día de los Museos, una cita que, por suerte, acaba por extenderse a la semana e incluso al mes de los museos. Durante esos días es curioso ver cómo estos espacios se llenan de talleres, conciertos, DJs y diferentes actividades lúdicas que los copan, con gran expectación y participación.
Lo llamativo es que, dentro de toda esta amalgama lúdica y necesaria que pone el foco en nuestras instituciones museísticas, pocas veces se habla precisamente de ellos, de los museos, echando en falta un espacio de reflexión horizontal que aproveche el contexto con un público ya dentro y dispuesto, como complemento a las conferencias e investigaciones de altos vuelos, igualmente esenciales y auspiciadas por las grandes organizaciones nacionales e internacionales, a lo largo del año.
Por ello, y a modo de ejemplo desde un pequeño reducto al estilo de la célebre aldea gala, en el cacereño Palacio de la Isla se celebró un foro grabado en formato podcast, con la Bienal Iberoamericana de Obra Gráfica como articuladora.

El encuentro sirvió para reflexionar sobre cómo nos relacionamos con los museos entre artistas, comisariado y comunidad educativa, con un alumnado de bachillerato artístico que, además, ganaba en número. Un entorno para compartir experiencias y acercar las distintas miradas surgidas en torno a la programación impulsada por el Ayuntamiento de Cáceres, que también contenía sus correspondientes talleres.
Con la presencia del artista y finalista de la Bienal Isaac Fernández y el coordinador del taller y tutor del mencionado Bachillerato del instituto Al-Qázeres las conversaciones fluyeron entre todas las partes, recogidas en una primera acción que puede convertirse en el comienzo de un archivo alternativo para la cita.
De esta experiencia, con mayor o menor calado mediático, surge un archivo sonoro que recoge, en forma de programa piloto, la opinión sin filtros de todos quienes quisieron compartirla. Una iniciativa que, más allá de los contenidos expresados, busca estrechar brechas y difuminar los roles entre emisario y receptor de la creación contemporánea, situándose más cerca de las nuevas corrientes de democracia cultural que de la verticalidad institucional asociada al formato del Día Internacional.

Este año, además, bajo el lema ‘Museos uniendo un mundo dividido’, también cabía hablar del rumor de equidistancia que los grandes eventos artísticos hacen vibrar en tono bajo ante el genocidio y la vulneración flagrante de los derechos humanos, con culpables contrastados que fracturan el mundo desde arriba hacia abajo. Mientras la Bienal de Venecia presentaba una edición póstuma por el fallecimiento de su comisaria Koyo Kouoh un año antes (quien no ha tenido la opción de pronunciarse) los pabellones de Israel y Rusia se mantienen, con la consecuente dimisión del jurado internacional del evento y las huelgas de sus trabajadores. Ya en marzo, en España, la directora de ARCO anunciaba una feria ‘tranquila’ como eufemismo de una posición equidistante que hacía sospechar de la actitud de las grandes citas culturales al respecto, a la vez que España sale de Festival de Eurovisión pero mantiene su pabellón en la cita veneciana.
Mientras tanto, en esta irreductible aldea mangurrina y bellotera, entendemos el ‘minor key’ de otra manera, probablemente en la línea original de Kouoh, desde donde revisar nuestra propia historia, trabajar nuestro arte y hablar de nuestros museos sin veladuras intermediadas y en igualdad de condiciones.

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