Marisol Torres Martínez
Maribel Ruiz Pascual llegó de las Vegas Altas de esta Extremadura nuestra a la ciudad de Badajoz para estudiar Comunicación Audiovisual. No sabía muy bien qué carrera elegir, fue su amiga de la infancia Davinia, de Don Benito, que la conocía muy bien, quien la orientó en su futura formación universitaria.
Le gustaba el Periodismo, pero aún no existía la Facultad, por lo que eligió, como primera opción, Comunicación Audiovisual, que entonces nacía en el territorio extremeño; como segunda de la lista, Ciencias Económicas. Afortunadamente fue seleccionada y comenzó su peregrinaje por el mundo audiovisual.
Cuenta, con muchísimo orgullo calabazón, que pertenecer a una familia numerosa (cuatro chicas y un chico), con un solo sueldo familiar le acotaba el destino, pero no le importó; la hizo más fuerte.
Si algo me encanta de Maribel es que tiene un espíritu familiar increíble. Como amiga me ha hecho partícipe de reuniones familiares y de fiestas de las Vegas Altas; siempre que puede le encanta pasar tiempo en su Don Benito querido.

Le marcó mucho formar parte de la primera promoción de ‘comunicadoras’ y ‘comunicadores’; le perjudicó en el aspecto académico, pero le favoreció al ser una promoción muy proactiva. Y es que no comenzó ninguno de los cuatro cursos con todo el profesorado completo, ni con todas las asignaturas impartidas desde el principio, lo que hizo que el alumnado tomara la iniciativa en todas las ocasiones, cohesionándole como grupo; sin esperar que la Universidad propusiera ya lo hacía el propio alumnado.
Después de una gran pausa nos dice que lo mejor de su etapa de estudiante de Grado es haber coincidido con aquel grupo de personas con vocación en las diferentes ramas audiovisuales, quienes tenían muchas ganas de hacer cosas y a las que por primera vez se les ofrecía un espacio cerca de casa en el que estudiar y desarrollarlas.
Comenzaron las clases en las aulas que se instalaron en las traseras del pabellón deportivo Hernán Cortés; coincidieron con los estudiantes de Biblioteconomía y Documentación, y nos cuenta con el cariño hacia aquella época en su mirada que eran un ‘Instituto’ de modernos, sin campus, en el que se reunió un grupo de gente de inquietudes artísticas variadas.
Cuando la Facultad se trasladó a la Alcazaba estaban tan a gusto que pasaban algunos fines de semana de pasillo en pasillo y de aula en aula. Algunos de los fantasmas que habitan ese espacio desde hace siglos ha salido en algunos de sus primeros proyectos, con el beneplácito del guardia de seguridad y de Angelito, mítico camarero del bar que, ahora, cuando los alumnos vuelven a visitarle, se emociona muchísimo.
Llegaron a manifestarse en el Aula Magna ante rectores de distintas universidades españolas, cuando el delegado, Roberto Magariño, demandaba recursos apropiados.
Sus primeros pasos laborales fueron con Eugenio Amaya, coordinador del Festival de Teatro de Badajoz, para hacer un casting. De forma paralela Maribel participaba en los cursos de teatro de Tragaluz, espacio pionero en artes escénicas situado en la calle Muñoz Torrero, y en el que la gran actriz Memé Tabares le dio sus primeras clases.

Le gustaba tener otras alternativas, estar menos en las fiestas y aprender esas otras asignaturas que no se enseñan en la universidad pero que te forman como persona. No le interesaba ser actriz, pero le gustaban las herramientas emocionales que proporcionan las técnicas del arte dramático.
Una de sus frases es que al apretar el botón REC de una cámara grabas y cesas de grabar un plano con un solo movimiento de tu dedo; un actor o una actriz, cuando le das al REC, no tienen botones que paren su alegría, su tristeza, tienen todos los sentimientos dentro y no es fácil pararlos.
Eugenio Amaya, director de la compañía Arán Dramática y actual director artístico del Festival de Teatro de Badajoz, la vio en la función de fin de curso de Tragaluz, y quiso que participara en ‘Los Cañones’ obra mítica de la época, en los primeros años del 2000, cuando el fenómeno de los botellones en la calle había ocupado casi todo el ocio juvenil. La obra de Juan José Marín Torvisco, producida por Arán Dramática, fue estrenada en Badajoz en 2003, año en el que Maribel volvía de sus prácticas en Andalucía.
En Extremadura aún no se habían creado empresas audiovisuales, por lo que fue muy bien acogida en los Informativos de Tele5 en Sevilla. Se dio cuenta de que las prácticas le servían para ir descartando todo lo que no quería hacer en su futuro; y junto a los cámaras descubrió todos los recursos que con ellas se podían obtener.
Pactando la finalización de las prácticas vuelve a Badajoz y es contratada por Arán Dramática; participó en todos los procesos, en todos los ensayos, y registró todos los momentos con los que posteriormente editaría el documental ‘Los Cañones, así se hizo’. Lo curioso era que realizaba las entrevistas al equipo actoral con su camarita Mini DV.
Esto le permitió explorar el proceso de creación y cómo un ente externo como la cámara se comportaba como una actriz más del equipo, compuesto por Ana Rosa Alegre, Blanca Chaparro, Elías González, Simón Ferrero, Alfonso Agúndez y José Gandía. Todos siguen haciendo carrera en el mundo del teatro y el cine. Talento de lujo que hemos exportado. ¡No solo van a ser los tomates!
La escenografía contaba con una pantalla sobre la que se proyectaban imágenes que también grabó Maribel con la ayuda de Alex Pachón Casado y con la banda sonora de Isayah Thomas y Javato.
Eugenio fue un visionario eligiendo un elenco que hoy continúa en el mundo multidisciplinar del arte. Fue el primer trabajo remunerado de Maribel.

Continuó, junto a Alex Pachón, con las videoproyecciones de Almossassa en 2004 y 2005. Pero es en 2006 cuando comienza el mejor trabajo de su carrera. Lo bueno de estar en una comunidad pequeña y con una trayectoria en comunicación audiovisual que comenzaba es que te hace apostar por talentos nuevos y ser más valiente en la toma de decisiones.
Tenía Tragaluz vocación cinematográfica, pero también abarcaba otras áreas, como la formativa, estando siempre al día con una cantera de gente joven de la que tirar; o los servicios de vídeos institucionales, publicidad corporativa y producción de eventos de todo tipo, que ayudaban a que el equipo multidisciplinar no se acomodase en un mismo cometido, como sucede en producciones más grandes. Eso le proporcionó a Maribel una visión periférica y le permitió funcionar de otra forma, lo que considera una de sus fortalezas; para ella no es mérito propio, sino el resultado de haber estado una década en un equipo que fundamentalmente tenía que ser creativo.
Repasando los hitos de Maribel en Tragaluz encontramos ‘Un novio para Yasmina’, su primera película. Dirigida por Irene Cardona, fue nominada al Goya a la Mejor Dirección Novel en 2009; recibió los galardones a Mejor película, Mejor Actriz y Premio del Público en el Festival de Málaga ZonaZine en 2008; el de Mejor Ópera Prima del Festival de Cine Español de Nantes en 2008; o el Premio del Público del Festival de Cine Mediterráneo de Montpellier, entre otros reconocimientos.
También ‘El país del miedo’, su primera película como directora de producción. Dirigida por Francisco Espada y basada en la novela homónima de Isaac Rosa (Seix Barral), participó en 17 festivales internacionales, destacando la Sección Oficial del Festival de Málaga en 2015, la Sección Focus del Festival de Montreal (clase A), la Spanish Cinema Seminci en 2015, o la nominación a Mejor Canción Original en los Premios Goya de 2016.
Ambas fueron rodadas en Badajoz y alrededores, un lujo para ella poder hacerlo cerca de casa.

Maribel se considera una persona feliz que intenta rodearse de un buen equipo profesional, pero que ante todo sea humano. Se trabaja mucho en poco tiempo; un trabajo duro en el que se manejan grandes presupuestos y que involucra a muchas personas de diferentes equipos: Arte, Producción, Maquillaje, Peluquería, Fotografía, Iluminación, Localizaciones… Construir un grupo de personas con las que trabajar bien es todo un esfuerzo adicional. Por eso indica varias veces que es fundamental el casting de sus equipos.
Lo intento, pero no puede elegir su película preferida porque tiene muchas. Es tan difícil como elegir solo una canción cuando tienes tantas que le han acompañado.
Hay una faceta de ella que cada vez se conoce más, y es la de empresaria audiovisual. En sus tiempos de Erasmus conoció a unos de sus grandes amigos; bueno, suyo y ya de todas nosotras, porque Antonello Novellino es italo-extremeño y amante del bacalao dorado. Después de más de 15 años en el mundo audiovisual llegó el momento de hacerse mayores y tener sus propias producciones visuales con Belino Production dentro del mundo del cine independiente, para dar voz a talentos emergentes y a nuevas formas de comunicar. Ya cuentan con la siguiente filmografía:
- 2026. ‘Aquí’ / Tiago Guedes. Largometraje incluido en la selección oficial de Cannes 2026
- 2026. ‘El gran desafío’ / A. Novellino y A. Quintanilla. Largo documental en desarrollo
- 2026. ‘Bibelot’ / Francisco Espada. Cortometraje
- 2026. ‘La bici de Lola’ / Alba Barbé – Laia. Cortometraje
- 2025. ‘Pizarro is God’ / Miguel Caldito. Largometraje documental
- 2025. ‘Tirrénica’ / Rosario Minervini. Largometraje documental
- 2025. ‘Grand Slam’ / Gálar Egüen. Cortometraje
- 2024. ‘El síndrome del recomendado’ / Juan Carlos Mostaza. Cortometraje
- 2024. ‘La espera’ / A. Novellino y A. Quintanilla. Cortometraje
- 2024. ‘Agonía’ / Eulalia Ramón. Cortometraje
- 2024. ‘La idea de una isla’ / Carmen Pedrero. Cortometraje
- 2023. ‘Actos por partes’ / Sergio Milán. Cortometraje
- 2022. ‘Venus’ / Víctor Conde. Largometraje de ficción
- 2021. ‘Una comedia moderna’ / Fan Yang. Cortometraje
- 2021. ‘Rediseñando el mañana’ / Pedro Aguilera. Largo documental
- 2021. ‘(A)Normal’ / Miguel Parra. Cortometraje
- 2020. ‘Saber perder’ / Sergio Milán. Cortometraje
Si habéis leído la lista completa habréis podido comprobar que Maribel ha estado en el Festival de Cannes, representando a nuestra tierra con orgullo, ya que muchas de sus producciones se han rodado por todo nuestro territorio; por ejemplo, el último cortometraje, ‘Bibelot’, rodado en Badajoz y dirigido por Francisco Espada, nos muestra una imagen de postal navideña.

Cositas que no cuenta la inteligencia artificial y son las que hacen grandes a Maribel: su capacidad de compañerismo y la forma de liderar los grupos con los que trabaja; es la primera en llegar y la última en cerrar el ordenador.
Tengo el privilegio de colaborar con ella en el Festival Ibérico de Cine de Badajoz, del que hemos celebrado 31 ediciones este año; no deja ni un fleco sin revisar, y eso a una directora de producción se le agradece.
También es una habitual de Palom@s Badajoz, en los que alguna vez ha subido a los escenarios. Además, es la primera de las Riñoneras de Oro del festival Horteralia de Cáceres. También ha disfrutado del Carnaval, nuestra fiesta por excelencia; y es que sus disfraces temáticos son míticos.
Hace unos días volvimos de la celebración del cumpleaños del Contempopránea Alburquerque. Treinta años de festival, de los cuales los últimos 20 hemos compartido música y amistad en esa ladera infinita junto al Castillo de Luna.
Me quedo para nosotras todas las veces que, sin llamar ni avisar, puede aparecer para hacernos la vida un poquito más feliz, y cómo gran parte de su generación ha vuelto a comer croquetas, aunque solo sea en Navidad en ese Festival que recaló junto al Guadiana y en el que las recetas de las madres, abuelas y titas eran gloria para los paladares más selectos, y su Bechamel Band aún es coreada.
Gracias a todas las personas que, como Maribel, se dedican a la comunicación en cualquiera de sus formas. No es fácil en estos tiempos que corren, en los que las inteligencias artificiales parecen ser lo más ‘top’, dar valor a las creaciones que nacen del corazón, del esfuerzo y de la imaginación. Sin talentos creativos poseedores de recuerdos todo será copia, nada original; y Maribel Ruiz Pascual es única y genuinamente extremeña.
De Don Benito al mundo, amiga.
