La Asamblea de Extremadura ha acogido una jornada técnica con motivo del Día internacional de las personas mayores, una cita que este año ha servido para abrir un espacio de debate sobre cómo llevar a la práctica la Estrategia Extremeña de Envejecimiento y Longevidad.
Bajo el título ‘Prepararnos para una sociedad longeva: retos y oportunidades para Extremadura’, el encuentro permitió trasladar los grandes ejes de la estrategia a preguntas concretas: quién hará qué, con qué recursos, en qué orden y cómo se medirá el avance. La jornada quiso complementar la presentación oficial del documento con un espacio de reflexión y diálogo, deteniéndose en las preguntas que plantea su aplicación.
En ese contexto, la conversación con el gerontólogo Javier Yanguas puso el foco en los retos de las sociedades longevas, mientras que la mesa de diálogo con personas que habían participado en el proceso de elaboración de la estrategia permitió recoger experiencias, aportaciones y expectativas de futuro.
Una de las ideas centrales que atravesó toda la jornada fue la necesidad de cambiar el enfoque con el que Extremadura aborda el envejecimiento. Hasta ahora, el modelo tradicional se ha basado fundamentalmente en residencias y en la atención a la dependencia. La estrategia propone pasar de ese enfoque a uno centrado en la prevención, la promoción de la autonomía y la capacidad de las personas para decidir dónde y cómo vivir y recibir cuidados.
El lema ‘Extremadura, territorio que cuida, comunidad que acompaña’ resume esa voluntad de construir una red de apoyos que permita a las personas mayores permanecer en sus hogares, pueblos y barrios el mayor tiempo posible. En este marco, los centros de mayores pueden desempeñar una función relevante como espacios de encuentro, participación y conexión con los recursos del territorio, contribuyendo a detectar necesidades, prevenir el aislamiento, promover relaciones entre generaciones y reforzar la vida comunitaria.
En el debate posterior se insistió especialmente en tres grandes retos: conseguir una gobernanza intersectorial, que conecte los sistemas social, sanitario, comunitario y educativo; asegurar financiación estable para iniciativas y proyectos que ya han demostrado su utilidad; y garantizar la equidad territorial, especialmente en el medio rural, donde la dispersión y las distancias dificultan el acceso a servicios y donde el envejecimiento es más intenso.
A estos retos se sumaron otras demandas que ya estaban presentes en el documento de la estrategia, como la necesidad de combatir el edadismo, la brecha digital y la soledad no deseada, así como de agilizar el acceso a prestaciones y garantizar la participación de las personas mayores en las políticas públicas. La idea de fondo es que el envejecimiento debe tratarse como una cuestión transversal que afecta a la salud, los cuidados, la vivienda, el transporte, la digitalización, el empleo, la cultura y la cohesión territorial.

Como se recordó duranta la jornada, la Estrategia Extremeña de Envejecimiento y Longevidad contiene 29 medidas y 135 acciones. El paso siguiente es concretar quién será responsable de cada actuación, quién pilotará cada medida, qué actuaciones se ponen en marcha primero, cómo se programa su implantación, cómo se coordinan las distintas administraciones y entidades y qué indicadores permitirán comprobar si se está avanzando correctamente. Se subrayó que la estrategia debe ser un “documento vivo”, sujeto a seguimiento, evaluación y ajustes cuando sea necesario.
En este marco, los cuatro grandes ejes de la estrategia (gobernanza inteligente, innovadora y coordinada; bienestar integral y autonomía; comunidad y participación social; y derechos, inclusión e igualdad de oportunidades) se convirtieron en una especie de brújula para el debate, y la principal conclusión fue que sin una coordinación real entre administraciones y servicios, sin recursos estables y sin atención a las desigualdades territoriales, será difícil que las medidas lleguen de forma efectiva a las personas.
La jornada permitió también poner en valor el proceso participativo que ha dado forma a la estrategia. Los ocho talleres territoriales, las más de 600 personas participantes y las más de 1.000 aportaciones recogidas en Cáceres y Badajoz, junto con la participación del tercer sector y el uso de una web y un canal de WhatsApp para priorizar propuestas, fueron presentados como garantía de que la estrategia no es un documento cerrado, sino el resultado de un trabajo compartido.
Al cierre de la jornada quedó claro que la estrategia marca la dirección, pero el verdadero trabajo comienza ahora. Vivir más años, sí, pero procurando que esos años se vivan con autonomía, salud, relaciones, participación, derechos y capacidad para decidir sobre el propio proyecto de vida. Se trata, en definitiva, de revisar la forma en que se organiza la sociedad en su conjunto para garantizar que la longevidad vaya acompañada de autonomía, derechos, participación y bienestar, y de construir una Extremadura en la que las personas mayores puedan seguir desarrollando sus proyectos de vida y aportando su experiencia a la comunidad. La Estrategia Extremeña de Envejecimiento y Longevidad es el marco que guiará ese camino. Porque una sociedad que reconoce y cuida a las personas mayores es una sociedad que mira al futuro con responsabilidad, cohesión y esperanza.
