La Junta de Extremadura ha presentado la Estrategia Extremeña de Envejecimiento y Longevidad con el objetivo de cambiar la forma en que la región aborda el envejecimiento de la población. No se trata solo de atender la dependencia, sino también de garantizar que las personas puedan vivir más años con autonomía, dignidad, bienestar, participación y capacidad de decisión sobre su propia vida.
La presentación oficial tuvo lugar en la Asamblea de Extremadura, en un acto institucional organizado por el SEPAD con motivo del Día internacional de las personas mayores. La conmemoración se enmarcó en el lema de Naciones Unidas ‘La era de la longevidad: repensando los sistemas para vidas más largas’, una propuesta que encaja con el espíritu de la estrategia regional: anticiparse a los cambios demográficos y adaptar las políticas, los servicios y los entornos a una sociedad en la que cada vez más personas viven más años y quieren hacerlo en sus hogares.
En la actualidad, casi una de cada cuatro personas en Extremadura tiene 65 años o más. Las proyecciones apuntan a que, hacia 2037, ese colectivo podrá representar alrededor del 31% de la población. El envejecimiento es especialmente intenso en el medio rural, donde la dispersión y las distancias dificultan el acceso a servicios. El diagnóstico señala, además, que alrededor del 40% de los hogares cuya persona sustentadora principal tiene 65 años o más son unipersonales, y que aproximadamente el 37% de esos hogares dispone de una pensión inferior a 1.000 euros mensuales. Además, solo alrededor del 36% de las personas mayores de 75 años utiliza internet.
Frente a esta realidad, la estrategia plantea un cambio de modelo. Se trata de pasar de la dependencia a la prevención y la promoción de la autonomía; de servicios fragmentados a una verdadera coordinación sociosanitaria; de servicios alejados y homogéneos a servicios próximos, flexibles y personalizados; de considerar a las personas mayores como receptoras de servicios a reconocerlas como protagonistas, capaces de aportar y decidir; y de una visión homogénea de la vejez a aceptar que las personas mayores tienen necesidades, capacidades y proyectos de vida muy diferentes. Una de las ideas más repetidas durante la presentación fue que las personas mayores quieren seguir viviendo en sus hogares, pueblos y barrios, pero necesitan que los servicios y apoyos lleguen hasta ellos. En este marco, la estrategia reconoce el papel de los centros de mayores como espacios de referencia para la vida activa, el encuentro y la participación comunitaria, y como puntos de conexión con los recursos del entorno.

La consejera de Salud y Atención a la Dependencia, Sara García Espada, resume el espíritu de la estrategia con su lema: ‘Extremadura, territorio que cuida, comunidad que acompaña’. Un territorio que cuida porque entiende que la dignidad de las personas mayores debe estar siempre en el centro de las políticas públicas, y una comunidad que acompaña porque sabe que nadie debe afrontar en soledad los desafíos asociados al envejecimiento.
La estrategia se articula en cuatro compromisos: una gobernanza inteligente, innovadora y coordinada, que mejore la conexión entre administraciones, servicios sanitarios y sociales, municipios y tercer sector; el bienestar integral y la autonomía, para favorecer la salud, la prevención de la fragilidad, la autonomía personal y la capacidad de decidir dónde y cómo vivir y recibir cuidados; la comunidad y la participación social, reforzando las redes vecinales, combatiendo la soledad no deseada y garantizando que las personas mayores participen activamente en la sociedad y en las decisiones que les afectan; y el reforzamiento de derechos, inclusión e igualdad de oportunidades, combatiendo el edadismo y otras formas de discriminación, reduciendo brechas y asegurando que los derechos de las personas mayores sean efectivos.
Estos compromisos se traducen en múltiples ámbitos de actuación. La estrategia no se limita a los servicios sociales; abarca también salud y coordinación sociosanitaria, cuidados y apoyo a las personas cuidadoras, servicios de proximidad y ayuda a domicilio, teleasistencia, prevención de la fragilidad y la dependencia, soledad no deseada, digitalización, accesibilidad y adaptación de viviendas y entornos, participación social, derechos y lucha contra el edadismo, desarrollo rural, innovación, y empleo y aprendizaje a lo largo de la vida.
La estrategia se ha elaborado a partir de 11 entrevistas a personas implicadas en el ámbito del envejecimiento, cuatro talleres territoriales en Cáceres y otros tantos en Badajoz, más de 600 participantes y más de 1.000 aportaciones. Las entidades del tercer sector participaron mediante un webinar y, posteriormente, se utilizaron una web y un canal de WhatsApp para priorizar propuestas. En todo el proceso intervinieron personas mayores, profesionales, entidades sociales, ayuntamientos, universidad, cuerpos de seguridad, profesionales sanitarios y sociales, entre otros. No se trata de una estrategia diseñada exclusivamente por la Administración, sino de una estrategia “de los mayores, con los mayores y para los mayores”.
La Estrategia contiene 29 medidas y 135 acciones. El reto ahora es pasar del documento a la ejecución. Así, debe ser un “documento vivo”, con seguimiento, medición de resultados y capacidad para modificar el rumbo cuando sea necesario. En este contexto, la Estrategia se presenta como una oportunidad para reconocer el valor de la experiencia, el conocimiento y la contribución de las personas mayores, y con ella la Junta de Extremadura reafirma su compromiso con un modelo de longevidad activa, saludable y participativa.
