La selección española femenina de rugby 7, bajo la dirección de la pacense María Ribera, competirá la próxima temporada en el circuito mundial World Rugby SVNS (Sevens World Series), tras su participación en el último torneo disputado en Burdeos.
El combinado español consolidó la octava posición del ranking del circuito mundial, un puesto que da acceso a la máxima categoría del SVNS donde compiten las selecciones del mundo, acompañando a Australia, Nueva Zelanda, Fiji, Japón, Estados Unidos, Canadá y Francia.
El equipo nacional, dirigido desde hace dos temporadas por la pacense María Ribera, continúa consolidando su crecimiento competitivo bajo la dirección de la exjugadora internacional, que ya formó parte del combinado español como deportista y logró un Diploma Olímpico en los Juegos de Río de Janeiro 2016. Su experiencia como jugadora olímpica y su transición a los banquillos refuerzan la estructura del equipo en esta nueva etapa.
El ascenso supone un paso importante en el desarrollo del rugby 7 femenino español, que continúa su crecimiento dentro del panorama internacional tras su presencia en grandes citas recientes del circuito; su objetivo es mantenerse en la máxima categoría para asegurar la clasificación a futuras competiciones, incluidas las próximas ediciones de los Juegos Olímpicos.
En este proceso el combinado nacional ha mostrado una evolución constante en su rendimiento, basada en la combinación de trabajo físico, disciplina táctica y renovación de la plantilla, elementos clave en una modalidad caracterizada por la alta intensidad y la exigencia competitiva.
La presencia de España en la élite del Sevens World Series refuerza el posicionamiento del rugby 7 nacional en el contexto internacional y consolida el trabajo desarrollado en los últimos años por el cuerpo técnico y la estructura federativa.
Hemos tenido la oportunidad de hablar con la entrenadora pacense sobre las claves deportivas y humanas de este éxito, la posibilidad de competir con las grandes potencias internacionales y el impacto de este logro en el desarrollo del rugby femenino en España.

¿Qué valoración hace de la confirmación de la selección española en el Sevens World Series?
Es una valoración súper positiva. Desde hace nueve años España no estaba entre las ocho primeras en un cómputo global de series, y eso da valor a lo difícil que es colocarse ahí, solo por detrás de potencias como Fiji, Japón, Estados Unidos, Canadá, Francia, Australia y Nueva Zelanda. Y además como segundo equipo europeo, solo por detrás de Francia.
¿Cuáles han sido las claves deportivas que han permitido al equipo alcanzar este nivel?
Centrarnos en el individuo como eje principal del crecimiento, poniendo al equipo como prioridad. Siempre hemos dicho que seremos tan buenas como la jugadora que se quede fuera de la convocatoria y que, individualmente, cada día tenemos que ir a superarnos y a buscar nuestro mejor rendimiento hasta la fecha, y exactamente lo mismo en competición, cada una de nosotras por nosotras mismas.
Deportivamente, creo que el grupo está por encima de todo y eso lo hemos trabajado mucho: el respeto a la compañera, al staff, a las rivales, y todo ello desde la confianza, ya que las cosas no llegan de la noche a la mañana. Pero desde esa confianza y esa actitud proactiva, con humildad y trabajo todo se puede conseguir. No nos podemos olvidar de disfrutar dentro de la tensión y de la responsabilidad de todo lo que nos estamos jugando del camino, ya que los resultados a veces llegan y a veces no.
¿Cómo definiría el estilo de juego que ha desarrollado el equipo en esta etapa?
Para mí estamos lejos aún del juego que podemos mostrar, tanto individualmente como en equipo; tengo un grupo joven y confío plenamente en que, ahora mismo, las jugadoras están rindiendo un nivel muy grande, pero nuestro techo es aún muchísimo más grande. Llevamos poco tiempo armándonos, solo dos años con estas jugadoras, y son muy jóvenes, teniendo una media de edad de 24 años y con ocho jugadoras sub23. Lo que queda por llegar, en mi opinión, con mucho trabajo y mucha humildad, es aún mejor.
Nuestra base del juego son las dobles acciones y la velocidad del mismo, aprendiendo a leer cada oportunidad que se nos presenta dentro del campo en equipo. Uno de nuestros lemas también es que tenemos que seguir creciendo en defensa, porque los grandes equipos se construyen desde ahí para competir en partidos importantes y aspirar a algo histórico. Tenemos que ser muy sólidas en defensa.
¿Qué papel ha tenido el trabajo colectivo frente a las individualidades en este éxito?
Pues, claramente, todo. Nos hemos centrado en cohesionar al equipo, este deporte es duro en la élite; conseguir grandes resultados en un deporte colectivo no es fácil, y claramente pienso que, cuanto mejor nos llevemos y mejores personas seamos, mejor rendiremos en equipo. Así, hemos inculcado mucho que solo nos intentemos centrar en lo que nosotros podemos controlar y, sobre todo, en todo aquello que pueda sumar al colectivo. De la misma forma, el staff está creciendo día a día; tanto ellas como nosotras, y la verdad es que tengo mucha fe y mucha confianza.
Nos ha ayudado mucho Txell Mas, la psicóloga que hemos introducido este año; creo que ha sido un gran apoyo y un gran nexo entre el staff y las jugadoras y lo que queríamos liderar. Ella tiene una medalla olímpica y su experiencia les da apoyo a la par que les ayuda a focalizarse en esos valores tan necesarios para colgársela.
Poco a poco hemos ido jugando mejor; cada jugadora ha crecido. Eso se ha visto en el campo y se ha contagiado al resto a la par que, conjuntamente, instaurábamos un estilo de juego común.
¿Cómo se gestiona el salto competitivo frente a selecciones como Nueva Zelanda, Australia o Francia?
Muchas de ellas habían jugado el año pasado, aunque hubiese sido su debut, y ya que el año pasado ya estábamos con ellas y cinco de las jugadoras que hemos tenido este año eran debutantes. Claramente, como todos los años, hemos trabajado para ser competitivas ante cualquier rival, sea quien fuere, fuera de top mundial. No cambiaba ese modo de enfrentarnos a ellas, porque todo el esfuerzo estaba puesto en la tarea y en quienes queríamos ser. Sobre todo, si hay quien nos tenía que ganar, que fuera porque jugaba mejor que nosotros, pero no porque lo quisiera más, tuviese más actitud, se preparase con más empeño para cuando pitara al árbitro o tuviese más intención de poner el campo en su mejor versión. Si esa es tu mentalidad solo tienes que hacer en el campo cosas positivas y ser competitiva, y luego, si el otro equipo gana, se le felicita. Si no te gana es para lo que te estás preparando, para ganarlas.
¿Qué significa para usted, como seleccionadora, dirigir a un equipo en la élite mundial del rugby 7?
Estoy super feliz. Creo que tengo un equipazo, con unas jugadoras con unas ganas y un brillo en los ojos que tenemos que seguir manteniendo; y ese es el gran reto, mantener esa motivación y esas ganas de nunca dejar de crecer. Estoy orgullosa de todo lo que estamos creando y de todo lo que ellas están aportando. Así que, para mí, repetir lo que ya he vivido como deportista ahora como entrenadora y, sobre todo, tener tanta confianza y tanta fe en que estas jugadoras pueden ser la mejor selección que nunca haya tenido España, a la par que un reto es una gran satisfacción. Estoy agradecida por formar parte de este proyecto.
¿Cómo influye su experiencia como exjugadora olímpica en la gestión del grupo y la preparación del equipo?
Obviamente, jugar y entrenar no tienen nada que ver, pero haber estado diez años con entrenadores y hasta con cuatro seleccionadores diferentes de Seven te hace aprender muchísimo. Creo que todos ellos me han enseñado muchas cosas (en parte soy lo que soy gracias a todas esas experiencias y a mis 10 años como piragüista) y, a la vez, aprendes todo aquello que se podría mejorar por lo que tú has vivido en tus carnes o por lo que ha vivido otra compañera, tanto en planificación como en gestión de grupos como absolutamente de todo.
Por otro lado, haber vivido lo mismo que ellas te hace empatizar con todo lo que siente: con esas frustraciones, con esa alegría, y con ese encajamiento por parte de las jugadoras jóvenes de las derrotas y también de las victorias. También te hace relativizar todo mucho más para focalizarte en lo que verdaderamente es importante y ayudar a las jugadoras con ello.
¿Qué objetivos se marca el equipo de cara a la próxima temporada?
Para mí el principal objetivo es consolidarnos entre las ocho primeras, porque una cosa es llegar un año y otra cosa es podernos consolidar ahí; eso sería un logro increíble. Obviamente, no nos olvidamos de la clasificación para los Juegos Olímpicos; y si eso no se consigue, seguir en el camino olímpico, dado que tanto la plaza para los Juegos como la de la repesca se dan el año que viene.
¿Qué importancia tiene mantenerse en este nivel para la clasificación a futuros Juegos Olímpicos?
Este año, que era todavía para seguir cogiendo experiencia y construir el grupo, igual no teníamos el suficiente volumen de jugadoras para jugar con las mejores. No era tan importante, pero de cara al año que viene lo que hemos conseguido es crucial.
Llegas con un mayor número de experiencias contra equipos muy grandes, a la par que tienes seis torneos para crecer y probar a esas jugadoras sin la presión de que pase absolutamente nada. Por lo que el contexto es totalmente diferente al del SVNS 2, en el que todo te lo juegas mucho antes y sin preparación previa, ya que tu primer torneo es crucial para poder subir en la suma de los tres arriba. Estar en SVNS 1 nos permite trabajar la primera parte de la temporada para testear, crecer y coger experiencias competitivas del máximo nivel sin que nos juguemos nada, para luego en las tres últimas series aplicar todo ello en el campo. Además, permite reservar (o no forzar) jugadoras tocadas, te da una mejor preparación.
¿Qué relevancia puede tener este éxito para el crecimiento del rugby femenino en España?
Es fundamental. Nosotros decimos que otra de nuestras misiones es inspirar a las jugadoras jóvenes a querer ser como nosotras y a querer competir contra las mejores del mundo, cueste lo que cueste, y a estar en unos Juegos Olímpicos. También creo que sirve para todas aquellas jugadoras que hasta ahora no tenían la confianza y la creencia de que se podían conseguir grandes cosas. Ahora es un hecho y una realidad que nos hemos colocado como la modalidad de la Real Federación Española de Rugby con mejor ranking mundial y soñar con los Juegos Olímpicos es hoy en día más real. Espero que esto inspire a que muchas jugadoras llamen a la puerta y quieran trabajar para ser parte de la que creo que será la mejor generación de Seven de la historia, y aún escalará más en el ranking mundial.
