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Necesidades educativas (I)

Necesidades educativas (I)
Foto: Cedida
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La baja visión no debe ser un obstáculo insuperable que cierra las puertas a la educación. El camino que se debe recorrer para alcanzar la información y con ello el conocimiento puede ser más lento, más largo y más difícil, pero no implica que el resultado final tenga que ser inferior, ni siquiera distinto. 

Una mamá quería asistir al curso sobre lectura y baja visión con el título ‘Ver mal no es excusa para dejar de leer’. Sabía que el curso le sería de gran utilidad para ayudar a su hija de 23 años recién diagnosticada de Stargardt. Fue el año anterior cuando se lo diagnosticado y en ese tiempo pasó de tener una agudeza visual de 0,6 y 0,3 al principio del curso a una agudeza de 0,2 y 0,1 al final del curso. 

El Stargardt es una distrofia macular que provoca pérdida de la visión central, visión desenfocada y sin nitidez. Afecta habitualmente a personas jóvenes y en un breve espacio de tiempo la pérdida llega a ser rápida.

Su hija era estudiante de derecho con muchos problemas de acceso al material de estudio. Según iba descubriendo algún tipo de ayuda, como adaptar el tamaño del texto o el uso de lupas, enseguida dejaba de servirle por la progresión de su pérdida de visión. 

A las dificultades personales se añadían las externas, como los manuales ilegibles o las fotocopias mal hechas que repartían los profesores. Durante todo ese año en el que iba perdiendo vista, para cualquier cosa que pedía, como la adaptación de los exámenes tipo test, dependía de la amabilidad del profesor. Y no todos eran amables.

Un estudiante con déficit visual tiene más dificultades que el resto de los alumnos porque presenta unas necesidades educativas especiales y están determinadas por su resto visual existente. Es en este plano donde tiene cabida todo un conjunto de actuaciones para que los estudiantes con resto de visión reciban el apoyo y la orientación tanto directa como indirecta que necesitan.

Las limitaciones con las que un estudiante con baja visión se encuentra en el acceso a la educación son de dos tipos: intrínsecas y extrínsecas. Las primeras además de la capacidad intelectual, los intereses y las cualidades personales, tienen que ver con su resto visual funcional. Las segundas están relacionadas con el conjunto de trabas o impedimentos derivados (entorno, materiales, formación del docente, empatía)

La educación es uno de los elementos principales en la vida de toda persona. Posibilita el acceso a nuevos conocimientos, a un puesto de trabajo, etc. Su importancia va más allá del aprendizaje. Por eso el diseño que permite el acceso a la formación a todas las personas es la vía por la que pueden ejercer su derecho a adquirir ese conocimiento y aplicarlo en su vida.

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