Patrimonio olvidado y patrimonio recuperado en la tierra de Cáceres: capillas, oratorios y ermitas
Si queremos conocer la vida, cultura y costumbres de un pueblo o de una comunidad tenemos que aproximarnos a la forma de entender y practicar su religión. La historia no se entiende hoy como una relación de datos, fechas, grandes acontecimientos, etc.; hay que ir más allá y profundizar en la vida, creencias y sentimientos de sus habitantes.
Vamos a presentar un reducido número de ermitas, unas de ellas en deplorable estado de conservación y otras, por el contrario, felizmente restauradas. Hemos visitado no solo las ermitas existentes en la tierra de Cáceres, sino también oratorios o capillas en fincas particulares donde formaron parte de edificaciones castrenses en su mayoría medievales.
Edificios restaurados
Ermita de la Casa Hijada de Vaca
Situada al Sur de Malpartida de Cáceres, a dos leguas al Sur de la capital cacereña, comprende una buena casa de labor y ganadería. Es una magnífica mansión, con muros fuertes, venerable; empañada por cierta abulia representada por esos nidos de cigüeña que afean y ensucian sus renovadas techumbres. Adjunta a la casa hay enormes dependencias agropecuarias.
Es un edificio datable en torno al tercer cuarto del siglo XVI, configurada al modo de los palacios urbanos. Los primeros testimonios documentales sobre esta propiedad la encontramos en 1694 en el Libro de Yerbas, figurando entre las posesiones que tenía el Conde de la Enjarada, también se cita como primer propietario a Juan de Moctezuma-Toledo, de quien heredó esta mansión el citado Conde de la Enjarada.
Por tanto, la casa fue construida en el tercer cuarto del siglo XVI, y a mediados del XVIII contaba con granero, pajar, corral, caballeriza y tinado para bueyes; y a comienzos del siglo XX, además de la casa principal y una ermita, se relacionan: cuadra, cochera, tinado, dos pajares, quesera, corralada para cerdos, casa de porqueros, un molino harinero, una cerca de puro pasto y otra de forraje. En 1791 esta dehesa con su palacete y ermita y anexos agropecuarios pertenece a los Duques de Abrantes.
La Casa de Hijada de Vaca es un edificio de carácter señorial, de planta rectangular, destacando un cubo cilíndrico en su ángulo suroriental, consistente en una construcción de dos plantas cerradas con bóvedas de cañón; y en el otro extremo una gran chimenea adosada que arranca desde la planta baja. En la fachada principal destaca la puerta de entrada al edificio, de sillería, enmarcada por un alfiz moldurado que se abre en arco de medio punto y enmarcado con dovelas redondas. Ambos lados de la puerta y enmarcados por el alfiz hay dos escudos que corresponden a los linajes Carvajal-Toledo y Saavedra-Figueroa. Completan el conjunto varias naves anexas de uso agropecuario y una ermita exenta.
En el interior del edificio principal, las habitaciones del piso alto se cubren con techumbre de madera mientras que en la parte baja, la mayor parte de las habitaciones de la vivienda se cubren con bóvedas de aristas o de cañón.

Hay una ermita exenta de planta rectangular cubierta con bóveda de media naranja sobre pechinas, decorada con nervios de estuco, obra del siglo XVIII, cerrada en la actualidad al culto, en la cual se conservaba un cuadro moderno de la Virgen de Guadalupe, que ha sustituido a un óleo sobre lienzo, obra del siglo XVIII que hasta hace pocos años ocupaba el Altar Mayor y que se encuentra en propiedad de sus antiguos propietarios.
