Recientemente se han celebrado las elecciones al Parlamento Húngaro y, afortunadamente, tenemos la buena noticia de que hemos dejado atrás aquel renglón torcido de Europa que representaba un desacierto y un desafío para las buenas condiciones y la buena marcha de gran parte de los continentes y países europeos que queremos libertad democrática y sincronización con el estado liberal y de buenos propósitos, de progresión y libertades, que ha creado Europa desde sus primeros tratados, allá por el 51 y el 56, cuando en París y en Roma se firmaron entre varios países las claves de lo que iba a ser el desarrollo legítimo del Estado europeo o de la CEE, y a partir del Tratado de Maastricht Unión Europea.
Expreso en este artículo mi gran satisfacción y también mi preocupación, como estoy segura que es la preocupación de muchos de los espectadores que seguimos a pies juntillas los acontecimientos que enturbian este continente del que me siento parte y del que, seguramente muchos y muchas de vosotros os sentís parte, pues forma parte de nuestra identidad cultural y valores.
La preocupación máxima se ha desorbitado en aquellas cuestiones que se han trasladado fuera de nuestro continente y que han empañado y llenado de oscuridad las buenas relaciones sintomáticas entre Europa y el resto de continentes.
Este país se ha involucrado en disputas y decisiones más que controvertidas con países más que controvertidos sobre los que prefiero no pronunciarme. Y se celebraron unas elecciones, en las que Viktor Orban, el antiguo presidente, ha salido del púlpito para iniciar su propia andadura de la que prefiero no obtener conocimiento, y ha entrado a formar parte del gobierno húngaro un partido, que, aunque se presenta como partido conservador, espero sea limpio de asperezas, oscuridad y tintes negros.
Los últimos acontecimientos que han ensombrecido este país, con una población que no es responsable de las decisiones de sus mandatarios como suele ser habitual, pero que han sufrido este tipo de decisiones, y personalmente estoy contenta de este cambio y en este sentido me pronuncio.
Mejor Hungría, mejor Europa.