¡Corre, corre, que te pillo! ¡No tengas tanta pachorra, narices!
¡Bueno! Ya es hora de pasar a esta medio Enciclopedia de tal y tal, abrirla y ojear sus páginas.
Escribir (o saber) más que ‘El Tostado’
Alonso Tostado, eclesiástico y escritor español nacido en Madrigal de la Sierra (Ávila) a principios del siglo XV, fue un pozo de sabiduría, y ya a los 25 años gozaba de fama de ser una de las personas más sabias y doctas de su tiempo. Realizó una labor enciclopédica tal que, solo de los de los libros históricos de la Biblia, escribió 21 volúmenes, amén de otros tratados y estudios diversos. No debe de extrañar, pues, su fama y el dicho, y que en el epitafio que le dedicó Suero de Águila, rezase:
Es muy cierto que escribió
para cada día tres pliegos
en los días que vivió;
su doctrina así alumbró
que hace ver a los ciegos.
Se emplea para indicar que una persona sabe mucho, como es obvio.
Otros refranes semejantes a este son “Saber más que Calepino”, por alusión a fray Ambrosio Calepino (1440-1510), que escribió un diccionario en varias lenguas, El Calepino; “Saber más que Lepe”, por referencia a don Pedro de Lepe (1641-1707), autor de un Catecismo Católico; refrán que se completa a veces diciendo saber más que Lepe, Lepijo y su Hijo, sin que se sepa el porqué de esa extensión; y “Saber más que Merlín ‘El encantador'”, miembro destacado de la corte del Rey Arturo, sabio y astrónomo.
Caerle a alguien la del pulpo
Expresión coloquial que significa recibir una gran bronca, reprimenda o incluso una paliza. También se utiliza para indicar que está cayendo una lluvia muy fuerte. Se originó en la costumbre gastronómicas consiste en golpear el pulpo de forma reiterada contra una superficie al objeto de ablandar su carne antes de cocinarlo.
Hacer pis
Proviene de una evolución etimológica y onomatopéyica, derivada probablemente del bajo latín ‘pissiare’, que a su vez imita el sonido del líquido al salir. Es un término coloquial e infantilizado es a menudo usado como eufemismo para evitar palabras más directas como orinar o mear.
Más perdido que el barco del arroz
Parece ser que la comparación surgió en alguna taberna andaluza para referirse de forma cómica a los despistados y desorientados que no encuentran su camino o que llevan mucho tiempo sin aparecer, y que se dijo como alusión a naufragios reales que tuvieron lugar durante la Guerra Civil, y más concretamente al ‘Delfín’, vapor republicano que llevaba suministros (aceite y víveres básicos, no solo arroz) a Málaga, sitiada por las tropas de Franco, que fue torpedeado en 1937 por un submarino italiano. Perdió su carga frente a la cala conocida ahora como la del Barco del Arroz. Sus tripulantes, empero, se salvaron todos.
Recoger el guante
Modismo que se emplea para indicar que una persona ha aceptado un desafío. Su origen hay que buscarlo en el ritual de los duelos, antigua costumbre germánica medieval. Para desafiar o retar a un adversario, generalmente por razones de honor, el caballero ofendido arrojaba el guante; si la otra persona lo recogía daba a entender que aceptaba el reto.
Poner la mano en el fuego
Se utiliza para manifestar el respaldo total a alguien o algo; se remonta a la época en la que se practicaba el llamado juicio de Dios. También conocida como ordalía, era una institución jurídica que dictaminaba, atendiendo a supuestos mandatos divinos, la inocencia o culpabilidad de una persona o una cosa (libro u obra de arte) acusadas de quebrantar las normas establecidas o cometer un pecado.
Es costumbre pagana, que fue común entre los germanos, se ejecutaba de formas muy diversas. No obstante, casi todas consistían en pruebas de fuego. Ante el tribunal, el acusado debía sujetar hierros candentes o introducir las manos en la lumbre o en una hoguera. Si la persona salía de la prueba indemne o con pocas quemaduras significaba que Dios la consideraba inocente y, por tanto, no tenía que recibir ningún castigo.
Está claro (y no admite dudas) que el humor es un sentimiento universal que abarca tanto lo divino como lo humano y que hasta puede que le salgan cuernos; basta con pasar algunas páginas de esta Enciclopedia para comprobarlo:
– Doctor, me duele mucho la cabeza.
– Déjeme que le examine. Me temo que debo darle una mala noticia: Le están saliendo cuernos.
Dos amantes están haciendo el amor cuando la mujer grita:
– ¡Mi marido, que viene mi marido!
– ¡Tranquila, mujer, tranquila! – dice sonriendo el hombre –. Si yo con tu marido no me hablo.
Un hombre llega a su casa a altas horas de la madrugada y su mujer se lo reprocha.
– Pero Manolo, qué horas son estas.
– Pues resulta que estaba hablando con mis compañeros de trabajo y sin darme cuenta… ¿pero qué hace ese hombre en nuestra cama?
– No me cambies de tema, te he preguntado que qué horas son estas.
Dos amigos van dando un paseo por el campo, cuando uno dice al otro:
– Oye, Pepe: ¿Tu mujer te engaña?
– Pues no sé. ¿Por qué dices eso?
– Porque esa vaca no te quita los ojos de encima.
– Mamá, mamá, papa dice que se va a tirar por el balcón.
– Hijo, dile a tu padre que no sea gilipollas, que le he puesto cuernos, no alas.
Un marido llega por sorpresa a su casa y se encuentra a un desconocido escondido en el dormitorio. Muy irritado, pregunta a su mujer qué hacía aquel tipo debajo de la cama.
– Debajo no lo sé, pero encima hace maravillas.
Un importante financiero llega a su casa y encuentra a su mujer en la cama con el mayordomo.
– Pero Eduardo, ¿cómo puedes hacerme esto a mí, con lo bien que te trato.
– Lamento discrepar, pero no se lo estoy haciendo a usted, sino a su esposa.
Oye, Demi: me han dicho que tu marido te está poniendo los cuernos.
– ¡Qué vergüenza! Con lo mal que le sientan.
¡Ya estoy harto! ¡Voy a poner los cuernos a todo el pueblo! ¡Me voy a acostar con mi mujer!
– Oye, Sandalio: ¿Tu esposa grisa cuando hace el amor?
– ¡Y tanto que grita! A veces la escucho desde el bar.
Oye, Toño. Tu mujer nos engaña.
Y en otra ocasión, más.
En más de una ocasión se ha utilizado en forma despectiva o de desafío la expresión metafórica ‘¡Chúpate esa!’, que en sus orígenes era ‘¡Chúpate esa mandarina!’, para pararle los pies a más de un charlatán engreído, dejándolo en mal lugar. Aunque el origen de del dicho no está nada claro, popularmente se cree que derivó de la costumbre antigua de hacer un agujero a las naranjas por la parte del tallo para succionar su jugo.
¡Bien! Pero habrá que cambiar de tema para no salirse por la tangente, evitando así preguntas insidiosas y comprometidas que llevarían a situaciones incómodas. Así es que ¡Allá va, adelante!
Adivina, adivinanza:
¿Quién es aquél que nació
sin que nacieran sus padres?
No tuvo madre su madre,
ni de mujer procedió.
Al fin aqueste murió,
y después de que hubo espirado
fue en su madre sepultado,
a la cual virgen halló.
Un hombre murió sin culpa,
cuya madre no nació.
La abuela quedó doncella
hasta que el nieto murió.
Más cuestiones
Repaso de dichos sobre borrachos. Y un poquito de vino, ¡por favor! Eso dicen y aún hay quien lo duda. Véase.
A boca (o palabras) de borracho, oídos de cantinero. Indica que, al igual que un cantinero está acostumbrado a escuchar locuras o necedades de los borrachos que acuden a su establecimiento no hay que dar importancia, credibilidad o enojarse, a los comentarios ofensivos o a las tonterías dichas por una persona ebria.
Más vale borracho famoso que alcohólico anónimo. Sugiere con humor que es preferible ser un bebedor público y reconocido en lugar de ocultar un problema con la bebida ocultándose en el anonimato.
Todos llevamos un borracho dentro es una frase alusiva a la idea popular de que el alcohol desinhibe y revela la verdadera personalidad, tal vez como referencia a la creencia de que los borrachos y los niños siempre dicen la verdad. Científicamente esto ocurre porque el alcohol desactiva los lóbulos frontales, reduciendo el miedo y la ansiedad, lo que libera comportamientos reprimidos y verdaderas creencias.
‘De borracho a loco va muy poco’ o ‘De borracho a loco va poco’ se dice para significar que la embriaguez extrema elimina la inhibición y la razón, llevando al bebedor a comportarse de modo irracional, tonta o descontrolada, semejante a la locura. También se dice ‘Alma borracha no siente pena’.
‘Quien disputa con un borracho, disputa con un ausente’ significa que discutir con alguien ebrio es inútil, ya que esa persona no está en pleno uso de sus facultades mentales, comportándose como si no estuviera allí presente. El refrán se dice para resaltar la pérdida de juicio provocada por el alcohol.
‘No hay borracho que lumbre coma’ es dicho popular que significa que, por más alterado, fuera de sí o indecente que parezca alguien, en el fondo nadie actúa en contra de sus propios intereses.
¿Y cómo olvidarse de los taberneros, surtidores de borrachos? Según puede leerse en el siguiente epitafio del Cementerio del Momo de Francisco Martínez de la Rosa:
Agua destila la piedra,
agua está brotando el suelo…
– ¿Yace aquí algún aguador?
– No, señor: Un tabernero.