Una tarde con… Pedro Cruz Pereira. José Luis Molina Bolaños

Una tarde con... Pedro Cruz Pereira. José Luis Molina Bolaños

Con Pedro Cruz, en una de las aulas de la Escuela Municipal de Danza de Montijo. Foto: Cedida

Me dispongo a pasar esta tarde en compañía de alguien que aun sin ser autóctono de nuestras queridas Vegas sí ha sabido granjearse el respeto, el cariño y la estima de los montijanos y de muchas otras personas que a lo largo de los últimos 20 años han pasado por sus aulas y han tenido el privilegio de recibir sus enseñanzas y disfrutar de su gran maestría.

Natural de Badajoz, emparentado y residente en Almendralejo lleva, como ya hemos dicho casi 20 años impartiendo clases en la Escuela Municipal de Danza de Montijo y más de 40 en su Escuela de Ballet de Almendralejo “Pedro Cruz”. Toda una vida dedicada al bel arte de la danza y cuyos inicios, según nos relata nuestro protagonista de hoy, no fueron nada fáciles.

Allá por el año 1979 (con 16 años de edad) ingresa en la Escuela de Ballet de Badajoz para dos años más tarde hacer lo propio en el Ballet Nacional dirigido por Víctor Ullate, aunque lo abandona el año siguiente debido a que la compañía se disuelve y es sustituida por la de Maya Plisétskaya, aportando esta sus propios bailarines. A partir de este momento será cuando Pedro comience su andadura en el campo de la enseñanza y docencia de la danza, aunque continuará durante 40 años más como bailarín freelance profesional.

1979. Primera actuación en el auditorio Ricardo Carapeto (Badajoz). Foto: Cedida
1979. Primera actuación en el auditorio Ricardo Carapeto (Badajoz). Foto: Cedida

Nos relata el profesor Cruz las dificultades que sigue habiendo en nuestro país para que un bailarín profesional pueda alojarse en una compañía. En la mayoría de los casos, si un bailarín busca alcanzar el máximo nivel se ve obligado a emigrar a Inglaterra, Francia Italia, Holanda o Alemania país este último en el que prácticamente, cada pueblo posee su propia escuela de danza.

Aunque muchos de los tabúes de género que siempre han afectado al mundo del ballet afortunadamente se han disipado, sin embargo, son muchas las exigencias técnicas y físicas a las que un bailarín tiene que responder si quiere estar al más alto nivel.

La plena integración del varón en la práctica del ballet aún está lejos de alcanzarse siendo la proporción varón/mujer de 1/100, siendo muy distinto en los países del este de Europa, Rusia o China, en los que la práctica del ballet por parte de los varones llega a convertirse así en una forma de supervivencia por la cual el estado otorga múltiples y cuantiosos beneficios (becas, viviendas, manutención…) a los que lo practican, siendo esta una de las razones por las que la mayoría de los más famados bailarines proceden de esos entornos.

Como en casi todo, lo mejorcito del panorama nacional se encuentra en Barcelona y Madrid;, podemos decir que Extremadura y sus escuelas se hallan también a un buen nivel y se está trabajando bastante bien dando mucha visibilidad al ballet y a la danza, en general, aunque lejos de ser una profesión en la que una persona pueda profesional y laboralmente ganarse la vida.

Entre los muchos logros que Pedro Cruz ha conseguido a lo largo de su extensa trayectoria uno de los más importantes es que Montijo fuese designada como sede la Fundación Yehudi Menuhin España, entidad benéfica y pedagógica legada por el famoso violinista norteamericano y que a través del Proyecto MUS-E® desarrolla un variado e intenso programa de acciones en los colegios e institutos cuyo fin es la educación en valores a través de las artes, mejorando el trato entre compañeros, disminuyendo la discriminación y propiciando la tolerancia. Nuestro protagonista de hoy tiene el honor de formar parte de su patronato, así como la Medalla de Oro del mismo que le fue concedida con motivo de los 20 años de la Fundación junto a la Reina Sofía, la Universidad Alfonso X el Sabio y Paloma O’Shea.

Imposición de la Medalla de Oro de la Fundación Yehudi Menuhin España. Foto: Cedida
Imposición de la Medalla de Oro de la Fundación Yehudi Menuhin España. Foto: Cedida

Tengo la suerte mantener esta entrevista con Pedro Cruz en el magnífico despacho que él ocupa (por cierto, con unas espectaculares vistas a las puestas de sol montijanas) dentro de las soberbias instalaciones en las que se ubica la Escuela Municipal de Danza en la que reciben enseñanzas (ballet clásico, danza académica, contemporánea, española, adultos y el programa de danza y salud) más de 200 personas de Montijo y comarca, y cuya franja de edad va desde los 3 hasta los 80 años, todo ello conducido por tres profesores.

2014. Trabajando para la inclusión de la discapacidad. Foto: Alberto Castillo
2014. Trabajando para la inclusión de la discapacidad. Foto: Alberto Castillo

Cuando le pregunto acerca del espejo en el que siempre se ha mirado, sin ningún titubeo y casi de forma impulsiva, me nombra a Mijaíl Barýshnikov, bailarín coreógrafo y actor de origen letón y al que se le reconoce como el mejor bailarín de ballet vivo. Víctor Ullate y Antonio Ruiz Soler ‘el Bailarín’ son sus dos grandes referencias a nivel nacional.

Entre sus actuaciones más memorables recuerda la interpretación que realizó de ‘El Cascanueces’ en el Teatro Principal de Alicante y también la que recientemente ha supuesto su bajada (‘jubilación’) de los escenarios, y que formó parte de la celebración del 40º Aniversario de su Escuela de Ballet de Almendralejo, ‘Así llora un hombre’ que, casual y coincidentemente, también fue la elegida en su retirada por el mítico Mijaíl Barýshnikov, “salvando las distancias”, insiste nuestro amigo Pedro Cruz.

1987. Ensayo para el Cascanueces. Foto: Cedida
1987. Ensayo para el Cascanueces. Foto: Cedida

Los beneficios físicos y psíquicos de la danza son múltiples. La disciplina, la autoestima y una fisonomía muy característica se encuentran entre los principales rasgos que adquieren las personas que se dedican profesionalmente a la danza. Entre los perjuicios Pedro señala el continuo desgaste de rodillas y tobillos y, en las chicas, el daño que sufren en los pies por el uso de las zapatillas.

Y, bueno, a pesar de estar parcialmente ‘jubilado’, aún son muchos los proyectos que tiene en mente este personaje inquieto donde los haya. No deja de idear historias y campos a los que llevar las bondades de la danza y su visibilización para lograr llegar, sobre todo, tal y como preconiza en su ideario la Fundación Yehudi Menuhin, a las personas que más puedan necesitar su auxilio y sus beneficios.

Sus 19 años como director de la Escuela de Danza de Montijo le han servido, entre otras cosas, para recibir la Mención de Hijo Adoptivo de Montijo el pasado mes de septiembre, y que le fue entregada en el Teatro Nuevo Calderón de Montijo.

2022. Designación como Hijo Adoptivo de la Villa de Montijo. Foto: Cedida
2022. Designación como Hijo Adoptivo de la Villa de Montijo. Foto: Cedida

Pedro Cruz se siente todo un privilegiado. Ha vivido y vive con lo que le gusta. Ha sembrado escuela. Se siente muy orgulloso de su trabajo con personas discapacitadas y con enfermos. Vive por, para y de la danza. Qué más le puede pedir uno a la vida, ¿verdad?

Nada, Pedro. Muchas gracias por abrirnos las puertas de tu Escuela, por habernos dedicado esta tarde tan rica e interesante. Recibe mi más sincera felicitación y mis mejores deseos para que puedas continuar alcanzando todos esos logros que aún te quedan por conseguir y que estoy plenamente seguro que se harán realidad.

Lo dicho.

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